Sucesos

Una muerte estrepitosa


Leoncio Vanegas

SAN FERNANDO, NUEVA SEGOVIA

Desde la noche del viernes lo buscaban, porque no se había presentado a su casa, situada en la comarca El Quebracho, en Mozonte, ni tampoco a su trabajo, en una finca de café del señor Evert D’Tourniel, pero la bicicleta en la que viajaba dio el aviso de su paradero, al aparecer entre la corriente del río Arrayán, junto al puente del pueblo de San Fernando.
Según el relato de uno de los investigadores de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía departamental, un vecino del lugar recogió la bicicleta y la tuvo a la vista pública desde el sábado, para que su dueño la reclamara. “Nos dimos cuenta que era la del desaparecido, y entonces registramos en los alrededores del puente, hasta encontrar allí el cadáver de José Luis Pastrana Landero, de 30 años”, indicó la fuente.
El trabajo de extracción del cuerpo sin vida fue tedioso, ya que éste estaba incrustado entre el cóncavo de una de las bases del puente y una gran peña, por donde pasa la rauda corriente del río, y producto de la hinchazón y descomposición, por las más de 80 horas de fallecido, impedía su salida.
Tanto el señor D’Tourniel como el progenitor del ahora difunto, señor Marcelino Pastrana, y otros vecinos, maniobraron barras y un mecate para rescatar el cadáver del infortunado obrero agrícola.
Según testigos, la última vez que le vieron con vida fue en el bar El Viajero, de esta localidad, a eso de las ocho de la noche del viernes, tomándose unas cervezas. Después salió en su bicicleta.
Preliminarmente, los investigadores policiales presumen que el joven --producto del efecto etílico-- perdió el control de su vehículo de pedal y por la oscuridad del sector fue a caer al lecho del río, donde impactó su cabeza en los peñascos, porque según el dictamen forense estaba desnucado.

Fallece en vuelco de cargadora
Asimismo, un ciudadano fallecido fue el resultado de los desperfectos en el motor de una cargadora frontal, de fabricación china, propiedad de la Alcaldía de Jalapa, la que se apagó a medio subir una pendiente, y en consecuencia el sistema hidráulico de la dirección y frenos fallaron; se vino de retroceso y dio varias volteretas hasta quedar varada en el fondo de un abismo de unos 20 metros.
El conductor de la pesada máquina, Wilber Ramón González López, de 38 años, oriundo de la comarca Tastalí, murió al instante, al recibir golpes en la cabeza. Él, al igual que sus acompañantes Alexander Benavides y Reina Lazo, se catapultó, pero al mismo lado que la máquina se derivaba.
Según el reporte policial de Nueva Segovia, Benavides se recupera de lesiones leves en el Centro de Salud con Camas “Pastor Jiménez”; mientras que Lazo, técnica en construcción, fue remitida urgentemente a Managua, debido a un incontrolable vómito de sangre.
El terrible accidente ocurrió cerca de las cinco de la tarde del domingo, durante las labores de trabajo que realizaban en el mejoramiento de un trecho de camino cafetalero entre Tastalí y la comarca Yumpalí.