Sucesos

“El Ñañelo” dice ser inocente


Lizbeth García

Aunque le falta el brazo izquierdo, a José Daniel Martínez Suárez “le sobra” la inteligencia, porque alegó ante la juez Octavo Penal de Audiencias que no pudo haber asesinado a “mazazos” a Melvin Ernesto Sánchez González, porque los dedos de la única mano que tiene sólo le sirven para comer.
“Si hubiese sido así, está bien, pero mi mano no ha sido usada, es la única que tengo, y con costo agarro la cuchara para comer, ahora para matar a alguien; tampoco soy Dios para quitarle la vida a nadie”, fueron las palabras textuales del presunto asesino, quien es conocido con el mote de “El Ñañelo”.
“No me pueden acusar de algo que yo no he hecho”, insistió en decir el acusado, quien señaló que si su cuñado, Manuel Arnulfo Pavón González, alias “El Mecánico”, participó del crimen “como dicen”, él no puede pagar por un delito que no cometió.
Para probar su coartada, el “discapacitado” le pidió a la juez Karla García una valoración forense, a fin de corroborar que no tiene movilidad en los dedos de la mano derecha.
Pese a todo, la juez admitió la acusación, le decretó la prisión a Martínez y ordenó la captura de la otra persona involucrada en el crimen, a fin de que comparezca a la audiencia inicial del juicio programado para el 25 de septiembre.
El escrito acusatorio indica que el crimen ocurrió el 14 de septiembre a las tres de la tarde, cuando la víctima se estacionó en su carro en compañía de los dos acusados, en San Isidro de Bolas, momento en que los sospechosos empezaron a golpear al joven con un mazo y un bate en la cabeza y distintas partes del cuerpo, hasta dejarlo inconsciente.

Testigos lo “hunden”
Según testigos presenciales que la fiscal Zeyla Buitrago presentó ante la juez como piezas de apoyo para la acusación, “El Ñañelo” golpeó en repetidas ocasiones con un mazo a la víctima, que iba inconsciente en el asiento de atrás del carro que Pavón conducía.
Luego los dos sujetos se fueron frente a la finca El Limón, se estacionaron, introdujeron al afectado a la cajuela y continuaron golpeándolo hasta darle muerte, para después irse a bordo del vehículo hacia el pozo de más de 200 metros de profundidad, donde lo lanzaron ya muerto.
La doctora Ernestina Cuadra determinó que Melvin Sánchez murió por destrucción del tejido encefálico por múltiples golpes que recibió en la cabeza, lo que derivó en fracturas craneales.
El carro fue abandonado por los acusados cerca del Centro de Salud “Edgard Lang”, en Managua, según la acusación que establece que el móvil del crimen fue el robo, porque José Daniel Martínez entregó un celular Erickson a Jimmy Ezequiel Gutiérrez, testigo que dirá en juicio oral y público que el acusado le pidió que lo vendiera.

La mano sólo le sirve para agarrar la botella
Martínez alegó que él no ha hecho nada de lo que dice la acusación, aunque reconoció que conoce a “El Mecánico” porque fueron cuñados.
También reconoció que tiene antecedentes por robo, que consumió drogas, que perdió el brazo en un pleito de pandillas hace dos años y medio, donde hubo machetazos, y que ahora sólo toma alcohol, pero insistió en decir que quiere que los vecinos de San Isidro de Bolas “le prueben” que él participó del crimen.
Y es que el acusado asegura que si fuese culpable, sus huellas estarían en el mazo. La Fiscalía no ofreció esa prueba, pero presentó a tres testigos que reconocen a “El Ñañelo” y lo ubican en la escena del crimen. No obstante, Martínez dice que el día y hora del crimen estaba en el anexo de Villa Roma, en la casa de sus amigas, Darling y “La Pavón”. La primera es familiar del hombre que asegura que “El Ñañelo” le dio a vender el celular del asesinado.
Martínez señaló que lo que le está pasando es una “prueba” de Dios, pero dijo que no se siente arrepentido porque, reiteró, él no ha hecho nada. “Me podría arrepentir si lo hubiese hecho”, concluyó.

Sepultan a joven asesinado
Mercedes Urroz

A las cuatro y media de la tarde de ayer, familiares de Melvin Ernesto Sánchez González, de 26 años, le dieron el último adiós en el Cementerio General, pero en medio del dolor que les embargaba agradecían al Creador el haberles permitido darle cristiana sepultura a su familiar.
El dramático rescate del cuerpo, que estaba en un viejo pozo de más de 200 metros de profundidad, en la comunidad de San Isidro de Bolas, ubicado exactamente del Colegio “Padre Fabreto”, cuatro cuadras al sur y dos cuadras al este, terminó con más de 48 horas de incertidumbre de la familia Sánchez González y con el trabajo exhaustivo del subcomisionado Danilo Obregón, jefe de investigadores y de Auxilio Judicial la Policía del Distrito Tres. A las diez y media de la noche del domingo último, miembros de la Dirección General de Bomberos, DGB, y del Comando de Operaciones Especiales del Ejército de Nicaragua, COE, lograron extraer el cuerpo en el cuarto intento que se realizó, ya que la profundidad del pozo, la oscuridad, la falta de oxígeno y el hedor hacía más difícil el rescate.
El cuerpo de Melvin Ernesto se encontraba en completo estado de descomposición, y al llegar a la superficie era esperado por sus familiares, quienes lo reconocieron de inmediato, y funcionarios del Instituto de Medicina Legal lo remitieron al centro para realizarle la debida autopsia, la cual indicó de manera preliminar que el motivo de la muerte fue un trauma craneoencefálico.