Sucesos

Justicia para María Eusebia

Dos años fue la espera por la justicia, hasta que finalmente brilló en el caso de la horrenda muerte de la anciana María Eusebia Merlo Sevilla, de 75 años, quien sufría de retardo mental y fue brutalmente violada, golpeada y estrangulada por tres individuos, dos de los cuales fueron declarados culpables por un jurado de conciencia, en la presente semana

Máximo Rugama

ESTELÍ
De los tres aberrados sexuales, uno era un adolescente al momento de cometer el espantoso crimen, por lo que el juicio para éste fue en las instancias correspondientes, por estar protegido por el Código de la Niñez y la Adolescencia.
Alesio Blandón, otro de los verdugos de la anciana, huye de la justicia, pero las autoridades tienen fuertes sospechas de que éste se oculta en Costa Rica. Según las fiscales Regina Montano Pérez y Marisela Pichardo Castillo, quienes realizaron una brillante labor, más temprano que tarde el brazo de la justicia alcanzará a Blandón, y para entonces deberá pagar por su crimen.
De acuerdo con el libelo acusa-torio, presentado por el Ministerio Público, José Santos Reyes Flores, de 26 años, un adolescente y Alesio Blandón Umanzor, de 20 años, interceptaron a la difunta María Eusebia Merlo Sevilla cuando caminaba por la desolada carretera que va del casco urbano de Pueblo Nuevo hacia la comunidad de Guasuyuca.
También le robaron
Luego de robarle el dinero que llevaba en un bolso María Eusebia y en el cual sólo dejaron una moneda de un córdoba, la golpearon y luego los tres la introdujeron a un potrero de la finca La Danta, donde abusaron sexualmente de ella.
No contentos con lo que hicieron, ya muerta María Eusebia le cortaron la oreja izquierda, le fracturaron la nariz y le provocaron un trauma craneal con exposición de la masa encefálica.
Las autoridades policiales conocieron de la muerte de Mariíta hasta el 25 de diciembre, dos días después del crimen, cuando Francisco Osorio, un trabajador de la finca La Danta, encontró su cadáver.
Con pruebas suficientes, el Ministerio Público, representado por las fiscales Regina Montano Pérez y Marisela Pichardo Castillo, demostraron la culpabilidad de José Santos, quien al final de los alegatos solicitó la palabra para pedir un veredicto de no culpabilidad a los miembros del tribunal de jurados, citando frases bíblicas. “Yo soy evangélico, tengo ocho años de asistir a la iglesia y si me declaran culpable van a mandar a la cárcel a un inocente”, dijo. No obstante, su discurso no correspondía con lo que hizo el 23 de diciembre de 2005, cuando de acuerdo con las investigaciones, luego que cometieron la sangrienta orgía sexual, los tres autores se tomaron un pichinga llena de guarón y hasta pelearon por el aguardiente.
La Fiscalía logró demostrar que José Santos y el adolescente, un día después de cometer el crimen, el 24 de diciembre de 2005, retornaron a la finca cafetalera del productor Luis Cornejo, en el municipio madricense de San Juan de Río Coco. Tanto para el patrón de ambos como para el administrador, Ramón Pérez, resultó extraño que ellos hubieran regresado, ya que precisamente el 22 de diciembre los fueron a dejar a la comunidad Palestina, donde vivían. Los cortadores de café tenían previsto llegar hasta el 26 de diciembre.
Antes de marcharse, los dos manifestaron que pasarían la Navidad con su familia, pero a su regreso, José Santos inventó una serie de coartadas hasta que al final cayó en contradicción. Dijo que volvió de Palestina porque un individuo lo buscaba para matarlo, pero en esa localidad nadie recuerda que a éste lo persiguieran con fines homicidas.
La historia a gritos
Luego los mismos criminales se encargaron de dar pista de lo que hicieron, al volver a los cafetales. Entre ellos comentaban a gritos y en tono de mofa, que María Eusebia era virgen. José Santos junto con el adolescente, quien ya fue encontrado con responsabilidad en un juicio especial, hasta describían con lujo de detalles todas las groserías que hicieron a la pobre mujer.
Emilia Merlo Sevilla, de 85 años, hermana de María Eusebia y quien no se cansó de tocar distintas puertas por casi dos años, dijo con aplomo que en el Ministerio Público encontró funcionarios de alta calidad profesional y nivel humano. Doña Emilia confirmó que en efecto su hermana era “niña vieja”, es decir, virgen, al igual que ella.
Ahora, la única compañía de Emilia es una sobrina, hija de un hermano, de los cuatro que aún viven, ya que en total eran nueve. Dijo no sentirse satisfecha con la justicia, porque al adolescente fue condenado a sólo seis años de reclusión en un centro de reeducación.
“Esto es muy poco”, dijo la anciana, para luego agregar: “Sus familiares podrán verlos en la prisión y yo no podré ya mirar a mi hermana”. Un detalle irónico del crimen fue que la finca La Danta, donde mataron a María Eusebia, es propiedad de Emilio Sevilla Espinoza, primo de ambas.
Pese a que José Santos y el adolescente se salieron con las suyas y huyeron de la justicia, hace tres meses las autoridades los capturaron. A Reyes Flores lo detuvo la Policía en el municipio leonés de San José de Achuapa, donde se refugiaba, pese a que su mujer, Fátima Jiménez, y sus dos vástagos quedaron en Palestina. Precisamente la mujer del hoy condenado fue denunciada públicamente por Emilia, ya que sen varias ocasiones la ha amenazado de muerte. La anciana hermana de la víctima responsabilizó a la mujer de Reyes Flores y a su familia, así como a la del adolescente, de lo que pudiera ocurrirle. Según lo expresado por las fiscales Regina Montano y Marisela Pichardo, el testimonio de Ramón Pérez, administrador de la finca propiedad del señor Luis Cornejo, fue fundamental para convencer de la culpabilidad de José Santos Reyes Flores a los jurados.
También hubo testigos como Juan Pablo Andrade, que dijo que observaron que los tres individuos tomaron a María Eusebia de la mano y la golpearon, sin embargo, no pudo hacer nada, porque todos son elementos peligrosos y calificados como sanguinarios en el sector, de los cuales el peor es Reyes Flores, quien se ufanaba de que en su lugar había matado a varios.
En los alegatos de imposición de pena, el Ministerio Público solicitó a la titular del Juzgado de Distrito Penal de Juicio, doctora Elizabeth del Carmen Corea Morales, treinta años de cárcel para José Santos Reyes Flores. Será hasta el lunes 17 de septiembre que se conocerá la cantidad de años que Reyes Flores deberá pasar en prisión, cuando la judicial Corea Morales le lea la pena, mientras la defensora pública, Martha Ocón, no se opuso a tal pedimento.