Sucesos

Sueños rotos por criminales

* Familia chinandegana espera justicia de parte de las autoridades costarricenses, pues hasta hoy no tienen un informe del avance de las investigaciones * Joven deja una niña en la orfandad y la incertidumbre de por qué la mataron de esa manera, con tanto odio, si nunca se supo que tuviera enemigos

Róger Olivas

Hace 13 años, cuando era una quinceañera, la chinandegana Martha Johana Díaz Centeno partió hacia Costa Rica, como lo hacen muchos compatriotas, llena de ilusiones, en busca de trabajo y con la idea de ayudar económicamente a su familia. Sus aspiraciones terminaron al fondo de un barranco, donde su cuerpo sin vida y desnudo fue lanzado por uno o más victimarios

PUERTO MORAZÁN, CHINANDEGA

En una humilde casa situada detrás de la plaza, en el sector dos, rodeada de manglares, en el poblado de Puerto Morazán, dedicado al cultivo de plátano y la camaronicultura, la madre de Martha Johana, doña Cándida Rosa Centeno, aquejada por varias enfermedades, no recuerda con precisión el primer empleo de su hija en el país vecino del sur. Sólo el último, como mesera en un bar ubicado en playa Jacó de Garabito, en la provincia de Puntarenas, aparentemente un sitio muy peligroso.
Ese centro de diversiones fue el sitio fatídico de la chinandegana de 28 años, asesinada recientemente en circunstancias todavía no esclarecidas por las autoridades policiales costarricenses, que no emitieron a la familia doliente un informe preliminar de las investigaciones del crimen.
A doña Cándida la encontramos sentada en una silla frente a una amplia mesa de madera, acompañada por varios parientes, mientras leía un ejemplar de un diario de Costa Rica, que publica la noticia del asesinato, la cual enfatiza que Martha Johana fue encontrada desnuda y en completo estado de descomposición.
Versiones periodísticas de la vecina nación indican que un vendedor de jocotes encontró el cadáver de Díaz Centeno en un barranco de Estanquillo, sector de Atenas, provincia de Alajuela. Agregan que varias amigas reconocieron el cuerpo, y la Policía tica encontró un anillo de oro, un arete y una gargantilla propiedad de la víctima que serán determinantes en las investigaciones.
La adolorida madre no sale de su asombro y no encuentra explicación del asesinato a sangre fría de su hija, quien reposó por fin en la tierra, el viernes 31 de agosto, en el cementerio de Chinandega.

¿Por qué tanta saña?
“La persona o las personas que mataron a mi hija actuaron con demasiado odio, no sé por qué, pero las pagarán con Dios, porque mi muchacha no le hacía daño a nadie, es cierto que nacimos para morir, pero no admito su muerte de esa forma tan salvaje”, expresó entre sollozos la humilde mujer.
Mientras respira profundamente para tratar de calmar su dolor, doña Cándida Rosa relató que se encontraba en la casa de su madre en Managua, cuando a las tres de la mañana recibió una llamada de su marido, comunicándole la fatídica noticia.
Atribuyó a un presentimiento el hecho de haber dejado encendido el celular esa noche, y fue cuando su pequeño hijo le avisó desesperado que el aparato sonaba constantemente.
“Vale más que el teléfono móvil estaba encendido y me enteré de la muerte de mi hija. Inmediatamente me trasladé a Chinandega, pero nunca esperé que Martha Johana hubiese sido asesinada de esa forma tan cruel, no se lo merecía”, reiteró, y añadió que ella procreó doce hijos. El primero murió cuando era un niño y ahora perdió a la segunda.

Hija ejemplar, pero no confiaba problemas
La progenitora, que llora todos los días la desaparición física de su hija, expresó que ésta fue ejemplar, la llamaba regularmente por teléfono y se reunía anualmente con su familia, en ocasión de Navidad y Año Nuevo.
Martha Johana Díaz Centeno tenía buen corazón, su carácter era amable, ayudaba económicamente a su familia y siempre estuvo pendiente de la salud de su madre, hermanos y de su pequeña hija de nueve años, que actualmente reside con familiares en Chinandega, para evitar que sufra alteraciones emocionales en el entorno donde vivió su mamá.
Sin embargo, doña Cándida Rosa admite que su muchacha nunca le confió los problemas que sufría, quizás para no afligirla, porque tenía planes de llevársela a vivir a Costa Rica, para buscar atención médica especializada.
Su hermana mayor, María de los Ángeles Díaz Centeno, coincide con su madre al afirmar que: “Cuando me comunicaba con ella preguntaba por mis hijos y yo por su niña. En diciembre nos reuníamos en la casa de Puerto Morazán y pasábamos muy alegres, pero hasta allí nomás. Era muy reservada, resolvía sus problemas sola, así fue desde pequeña”, aseguró.
Recordó que su hermana estudió hasta primer año en un instituto de Chinandega, y era muy segura en sus decisiones, al extremo que cuando se marchó por primera vez hacia Costa Rica, no avisó a su familia, lo cual refleja, según su hermana, que era poco comunicativa.

¿Un amante la asesinó?
La madre de Martha Johana aseveró que su hija no tenía relación conyugal, pues se había separado del padre de su pequeña, cuya identidad y origen no reveló. La joven tenía muchas amigas costarricenses, pero desconoce si tuvo algún problema serio con alguna de ellas.
“Nunca me habló acerca de enemistades. Si hubiese sabido que tenía discordia con alguien y que corría peligro, la hubiese acompañado y defendido, aunque nos hubieran matado a las dos”, dijo Cándida, con profundo dolor, y agregó que dos semanas antes del crimen le confirmó vía telefónica que vendría en diciembre.
Emilio Méndez, padrastro de Martha Johana, cree que el crimen pudo haber sido cometido por un ex cónyuge, quien pagó a uno o dos hombres para que la asesinaran. Consideró que el autor intelectual se vengó porque Díaz Centeno lo rechazó y se negaba a volver con él.
A su criterio, la versión de una compañera de labores de su hijastra es clave para el esclarecimiento del crimen, porque la vio salir después que cumplió su jornada laboral con un hombre, aparentemente uno de los criminales.
“Esa amiga se preocupó cuando la Johana no llegó a trabajar al siguiente día, y al escuchar la noticia de que había aparecido el cadáver de una mujer la reconoció y avisó inmediatamente a Fátima, la otra hija de mi esposa”, expresó Méndez, quien añadió que el cadáver de su entenada estaba en estado de descomposición, pero aún así su hermana guardó el único arete que portaba.
El humilde campesino recordó a Martha Johana como una mujer cariñosa. A su juicio, los criminales lanzaron el cadáver lejos de una camioneta, en un barranco, y para no dejar huellas se llevaron el celular y la cédula de identidad de la víctima, no así un anillo de oro, por lo que descartó el móvil del robo.
La madre, la hermana y el padrastro de Martha Johana exigen a la Policía costarricense investigue y esclarezca el crimen, para que no quede en la impunidad, como el caso de Natividad Canda Mairena, quien fue devorado por dos furiosos perros rottweiler en un taller ubicado en la Lima de Cartago, y otros provocados por el odio de muchos costarricenses.

30 nicas muertas violentamente

José Leonel Mendoza
Corresponsal Costa Rica
Más de 30 nicaragüenses han perdido la vida en Costa Rica por diversas causas en lo que va del año. Los meses en los que han perecido más compatriotas son enero, julio y agosto, con siete fallecimientos cada uno, mientras que en mayo sólo se reporta uno.
De los 31 que tiene registrados EL NUEVO DIARIO, 25 son hombres (dos menores) y seis mujeres (una menor). De ellos, 17 (cuatro mujeres) fueron asesinados; el resto, 14 (dos mujeres), perecieron atropellados, en accidentes laborales y otras causas.
La cantidad podría ser mayor, porque en algunos casos las autoridades costarricenses no suministran totalmente las identidades. Sin embargo, nuestras cifras coinciden con las que maneja el Consulado General de Nicaragua en Costa Rica, cuyos funcionarios también aducen que no siempre les llega toda la información de los connacionales fallecidos.
El mes más trágico para las mujeres, según nuestro informe, fue agosto. En ese período una murió al lanzarse de un bus en marcha, otra fue asesinada en La Carpio; mientras una más fue arrojada sin vida en un barranco en Atenas.
Para los hombres fueron enero y julio, pues perecieron seis en cada mes. En las estadísticas hay que señalar que del total de los fallecidos tres son menores de edad, uno de los cuales murió por ahogamiento.
En el caso más reciente, la nicaragüense Martha Johana Díaz Centeno fue encontrada muerta el pasado 27 de agosto, en un barranco de Estanquillo de Atenas. Su cuerpo, que fue encontrado desnudo y presentaba altos niveles de descomposición, no mostraba rastros de golpes o violencia.
Inicialmente, la Policía estaba tras la pista de un sujeto que el viernes 24 de agosto salió con ella de un bar, sin embargo, hasta el momento las autoridades comentan que “continúan las investigaciones”.
La víctima laboraba en un bar de la zona, y ese viernes fue la última vez que se le vio. Ella fue identificada por unas amigas, quienes días antes habían reportado su desaparición a la Policía.
La nicaragüense llegó a ese país a temprana edad y trabajaba desde hace varios años en playa Jacó de Garabito, provincia de Puntarenas. Su única hija la había enviado en este año a sus familiares, en Chinandega.
Las autoridades en sus investigaciones sostienen que a la nica la mataron en otro lado y que su cuerpo sólo fue arrojado en el lugar. Aducen que no encontraron indicios de violencia, a la vez que descartaron que haya sido atropellada por algún vehículo. Por este caso no hay nadie detenido.

leonelmen@gmail.com