Sucesos

Baño de sangre por un celular

* Padre e hijo agredieron a tres personas para “cobrarse” la afrenta

Ernesto García

El supuesto robo de un celular desató de tal forma la furia de Freddy García Espinoza y de su padre, Freddy García Morales, que hizo correr la sangre a pocos metros de la costa del lago Xolotlán.
Los García, quienes habitan en la última calle del barrio Santa Ana, que se ubica de la iglesia del mismo nombre tres cuadras al norte, agredieron a sus vecinos con puñales y pistolas la madrugada del pasado domingo.
Isaac Ismael Flores Bravo, de 15 años y uno de los tres lesionados por los García, llevó la peor parte al recibir una estocada en el costado derecho que le perforó el pulmón del mismo lado.
Flores, quien permanece ingresado en la Sala de Cirugía de Varones del Hospital “Lenín Fonseca”, fue agredido por Freddy García Espinoza.
La denuncia presentada en la Estación Dos refiere que García Espinoza se “desquitó” con Flores por el robo de un celular del cual fue víctima la madrugada del pasado sábado.
Como varios ciudadanos salieron en defensa de Flores, Freddy García Espinoza se dirigió a su casa y regresó con su padre, del mismo nombre, quien armado de una pistola hirió a Cali Raquel Morales y a Carlos Vílchez.
En el caso de Morales y Vílchez, quienes son pareja, fueron dados de alta en el centro asistencial porque las heridas no fueron de gravedad.
Los presuntos autores de esta agresión múltiple todavía no han sido capturados por las autoridades policiales, pero el caso ya fue remitido al Ministerio Público.

Inusitada reacción
La cobertura de esta información, en el Hospital “Lenín Fonseca”, casi es boicoteada por la divulgadora de ese centro asistencial, señora Adalila Sánchez, quien se mostró molesta porque la mamá de Isaac Ismael Flores Bravo autorizó al equipo de EL NUEVO DIARIO hacer la cobertura gráfica de lo sucedido a su vástago.
“Ideay, señora, usted en la mañana dice una cosa y por la tarde dice otra”, reclamó Sánchez a doña Janet Bravo, porque ésta en la mañana no aceptó atender a los colegas de otro medio de comunicación.
Mientras la señora Bravo, nerviosa por el inusitado proceder de la divulgadora del “Lenín Fonseca”, preguntaba si la periodista era la directora del hospital, pues Adalila Sánchez en voz alta le exigía aligerar el paso, al decirle: “Señora, apúrese que ya es mi hora de salida (minutos después de la cuatro de la tarde)