Sucesos

Dos posibles móviles en crimen de comerciante

* En El Salvador, nicaragüense pudo ser víctima de un asalto o haber caído en la nueva “industria” de los “mareros”

Ernesto García

Aunque el robo sea el probable móvil del crimen que terminó con la vida del entusiasta deportista y vendedor de automóviles Julián Armengol Galo, de 40 años, asesinado el fin de semana en San Miguel, El Salvador, las autoridades de ese país dieron luces de un nuevo “negocio” ejecutado por “mareros”: el asesinato de extranjeros para que se lucren las funerarias.
El crimen de Galo ha consternado a los habitantes del barrio “Georgino Andrade”, principalmente a los niños y jóvenes que integraban los tres equipos de béisbol que éste patrocinaba, e incluso era el manager de uno de ellos.
Galo viajó a El Salvador en compañía de su socio, Ricardo Jiménez, al mediodía del sábado, y llegó a la nación cuzcatleca a eso de las nueve de la noche.
María Eugenia Marenco, esposa de Galo, dijo que su marido se comunicó con ella a eso de las nueve y media de la noche, diciéndole que habían llegado bien, pero que saldrían del hotel a buscar algo para comer.
La voz de alarma
Casi tres horas después en la casa de Ricardo Jiménez, su esposa recibió una llamada telefónica avisándole que su marido estaba grave en el hospital y que urgía su presencia.
“Inicialmente creímos que él (Julián) se había quedado en el hotel, pero cuando íbamos por Estelí llamaron a la casa diciendo que mi marido estaba muerto en una funeraria”, relató María Eugenia Marenco.
La atribulada mujer dijo que su marido murió al recibir un impacto de bala en la frente, mientras su socio, Ricardo Jiménez, quedaba gravemente lesionado.
Aunque en el caso de Galo los dueños de la funeraria donde éste fue llevado se mostraron piadosos, facilitándole su rápida repatriación a Nicaragua, Marenco aseguró que el jefe policial que la atendió le hizo una grave revelación: “Aquí en El Salvador los mareros matan a los extranjeros.
Las funerarias (que no es éste el caso) hacen el negocio de vender la caja y de hacer la repatriación”, aseguró Marenco, citando al jefe policial de San Miguel, El Salvador.
Como un homenaje póstumo a este “Quijote” del béisbol en el barrio “Georgino Andrade”, los niños de los equipos que patrocinaba pusieron al pie de su ataúd los trofeos que han ganado como conjunto y de manera individual.