Sucesos

Un balazo para sediento nocturno

* Joven afirma que se acercó a pedir agua al vigilante de una escuela, pero éste más bien le disparó * El acusado asevera que sólo frustró un robo al centro de estudios

Lesber Quintero

RIVAS

Las agresiones de los vigilantes del departamento de Rivas contra sospechosos o invasores de la propiedad privada continúan “en lo fino” en esta ciudad, luego de conocerse que el centinela del Colegio Corazón de Jesús le propinó un balazo en el costado izquierdo del abdomen al joven David José Aguirre Palma, de 21 años.
Para fortuna de Aguirre Palma, el proyectil no le causó daños severos, ya que fue dado de alta horas después de haber ingresado al hospital de Rivas. Según denuncia que hizo el lesionado ante la Policía, el vigilante del colegio antes mencionado, Heriberto Torres Durán, le disparó a eso de la diez de la noche del miércoles cuando junto con otros dos amigos se acercó al portón del centro escolar a pedirle agua.
Agregó que fue en ese instante que el vigilante le realizó el disparo con un rifle calibre 22, por lo que sus amigos salieron corriendo a buscar ayuda para trasladarlo al hospital.
No obstante, la versión que dio Torres Durán a la administración del colegio es que los tres sujetos se presentaron con la excusa de pedir agua, pero luego trataron de ingresar al centro escolar, probablemente con intenciones de robar, y como según él, Aguirre Palma trató de írsele encima, se vio obligado a dispararle.
Cabe señalar que en lo que va de este mes los vigilantes han matado a dos personas y han herido a cuatro, dos de ellos de gravedad, y hasta la fecha nadie ha sido procesado.

Murió atado
Uno de los muertos recientes es Ernesto Emilio Mairena Guido, de 55 años, quien pereció por asfixia mecánica el seis de abril, luego que un cuidador lo encontrara dentro de un plantío de plátanos de una finca de Nahualapa, en San Jorge, y lo atara junto a un árbol de coco, donde lo ató tan fuerte que le impidió la respiración.
El otro que pereció en abril, a manos de otro vigilante, fue Julio Herrera Noguera, de 33 años. El hoy occiso fue ultimado la madrugada del quince de abril de dos disparos de escopeta que le realizó el cuidador, cuando se encontraba de cacería de cusucos, en el interior de una propiedad ubicada en el área rural del municipio de San Juan del Sur que le pertenece al francés Clemente Ponzón.