Sucesos

Donde un puño de tierra vale más que la vida

* Madre adolorida ya no desea seguir disputando nada y prefiere volver a su natal Jalapa, para empezar de nuevo * Pero si no hubo dinero ni para el traslado del cadáver de la pequeña, cuyo padre fue asesinado en enero, tampoco hay para hacer maletas e irse lejos

María Mercedes Urroz

“Pensé que sería igual que con Cristóbal, que no me despedí, pero ya quiso Dios que la viera por última vez, aunque toda desfigurada… parece otra --persona-- mi pobre hija”, expresó doña Carmen Orozco, aferrada a una gorra que perteneció a su niña, con la que cubría un poco el rostro del inclemente sol.
Imaginar los últimos minutos de la vida de su inocente criatura, a quien sin piedad le arrebataron la existencia de 14 machetazos, por un pedazo de tierra, es el dolor más profundo que afirma sentir la señora Orozco, la que parece estar marcada por la desdicha.
En menos de cuatro meses perdió a su marido, Cristóbal Rivera, el cinco de enero, y luego a su pequeña, Rosa Elena Rivera Orozco, de 11 años, quien apareció atrozmente asesinada el domingo 22 de abril frente a la antena de Radio Nicaragua, a 200 metros de su casa, en un terreno montoso de las disputadas tierras del extinto Ingenio Timal, que ya han cobrado varias muertes en los últimos años.
No cabe la menor duda de que la saña con la que asesinaron a Rosa Elena es muy similar a un capítulo de las películas de terror donde el homicida mata por placer, en este caso, por tener más terreno.
“Oí como a las nueve de la noche dos gritos, ahora tengo la certeza de que eran de mi niña, cuando le hacían la zanganada; después dos disparos, aunque mi hija no tiene balazos, sino machetazos, su carita la lleva deformada, por eso no quiero que lo dejen libre… ese hombre debe pagar”, manifestó la madre de la infante, durante el velorio.
Como toda niña…
Como todas las niñas, Rosita deseaba crecer para ayudar a su humilde madre a salir de la pobreza extrema en que vive, sin embargo, su realidad fue otra. No logró cumplir sus sueños, su meta fue inalcanzable.
Quizás su anhelo era cambiar su casa de zinc por una de madera, su cocina vacía y fría por una estufa caliente y con comida los tres tiempos.
“Ella me decía que iba a trabajar, estaba dispuesta a viajar a Miami, donde su tío paterno, Juan José Rivera, para mandarme reales, por eso me ayudaba a buscar chatarra, leña para venderla cuando pasan los compradores; desde que murió mi marido ha sido más difícil todo, sólo quedamos mujeres, ella quería hacer algo bueno por mí. Pobrecita, me la mataron”, lamentó llorosa doña Carmen.
La afligida mujer refiere que emigraron del norte del país con la esperanza de rehacer sus vidas, sin armas, sin violencia, creyendo firmemente en las oportunidades que les ofreció el gobierno como desmovilizados, sin embargo, sólo encontraron tragedia y sufrimientos.
Y es que las “malditas” tierras del Timal, como las llaman los campesinos que allí se asentaron, siguen siendo propiedad del Estado, mientras no haya una política que solucione realmente el problema de la propiedad, por lo que casos como éstos pueden seguir cobrando la vida de muchas personas, y a más de cien días del nuevo gobierno, como otras promesas incumplidas, la de poner fin al conflicto de la propiedad no ha sido la excepción.
“Llamamos al gobierno para que nos solucione, que no se sigan dando estas tragedias, ¿hasta cuándo nos van a escuchar? ¿Será hasta que haya una nueva guerra entre nosotros por propiedad?”, se preguntó doña Carmen.
La enemistad entre la familia de la señora Orozco y Domingo Reynaldo Castro Muñoz, a quien en reiteradas ocasiones ella ha culpado de la muerte de su hija y esposo, creció cuando Orozco se fue a otro grupo de desmovilizados que promete la legalidad de las tierras que habitan.
El subcomisionado Bernardo Solís, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial del municipio de Tipitapa, dijo que el pleito es porque la familia de la niña fallecida no quiso seguir pagando.
“Ellos tenían que estar pagando para los pasajes, para papeleos y otros trámites que tenía que hacer, pero después de un tiempo no quisieron seguir pagando, ese es el pleito, que Reynaldo los odia porque no se van, los quiere sacar del lugar por falta de pago”, declaró Solís.
“No quieren seguir pagando, porque con dificultad consiguen algunos centavos vendiendo leña, recogiendo chatarras, para medio alimentarse. Están esperando que el nuevo gobierno cumpla las promesas de legalizar las propiedades para los desmovilizados”, puntualiza el jefe policial.
Parece increíble, pero muchos se aprovechan de la inocencia de los demás, aunque llega un momento que se avivan y ya no son manipulables fácilmente, como en el caso de la familia Rivera Orozco, agrega el subcomisionado Solís, “el problema es que ellos quieren hacer la gestión por sí mismos, obtener los terrenos que supuestamente les prometió el Estado”.
“Si nos ayudan nos vamos”
Para evitar seguir en ese conflicto de tierras, doña Carmen está dispuesta con la familia a regresar a Jalapa, su lugar de origen, si fuese posible con las pocas pertenencias que con sacrificios adquirió, para tratar de empezar una vez más, ahora sin el apoyo de su marido y la alegría de su Rosita.
“No vale la pena seguir sufriendo por un “tuco” de tierra… no quiero que ese hombre --Domingo Castro-- cumpla su promesa de terminar con toda mi raza”, aseguró Orozco.
Más que a las amenazas doña Carmen teme que el crimen de su hija, al igual que el de su marido, quede en la impunidad. Cabe decir que el supuesto autor del asesinato atroz contra la pequeña aún no ha sido plenamente identificado, aunque la viuda manifieste muy segura que el principal autor fue Domingo y no descarta que haya pagado a alguien para que ejecutara el hecho.
Algunos vecinos y amigos de la familia de Rosa Elena Rivera expresaron su preocupación por la falta de justicia que hubo con el caso del papá de la niña, crimen cometido en enero pasado, del que aún no hay ningún capturado ni responsable a la vista.
“Yo digo que deben hacer justicia, nos estamos matando por nada, nadie tiene aquí títulos, pero unos quieren ser más vivos que otros. A esta pobre familia ya le mataron dos miembros, y me dijeron que Domingo aseguró que al salir me va a cortar la cabeza a mí, por andar buscando justicia para esta gente”, explicó Ariel Antonio Cano Ocampo, de 28 años, uno de los vecinos del lugar de la tragedia.
Por su parte, la fiscal Kenia Jirón introdujo el martes por la tarde la acusación contra Reynaldo Domingo Castro Muñoz, bajo el cargo de amenazas de muerte en perjuicio de Carmen Orozco Tórrez y Sonia Rivera Orozco, madre y hermana de la niña asesinada, respectivamente.
La audiencia preliminar se realizó el miércoles 25, a las nueve de la mañana, y la juez Claudia Chamorro, titular del Juzgado Local Penal de Audiencias de Tipitapa, fijó para el próximo dos de mayo la audiencia inicial.
Al inicio de las investigaciones la Policía detuvo a dos personas, quienes supuestamente habían participado en el asesinato, identificadas como Luis Felipe Sáenz Padilla, de 36 años, y Róger Cruz Díaz. Éstos viven cerca del lugar donde la niña fue encontrada, pero aseguraron no haber escuchado ningún ruido, nada que indicara que cerca se estaba cometiendo un crimen.
El martes los dos detenidos fueron liberados por falta de pruebas que los involucrara en el hecho. Rosita fue velada en el terreno de otra de las familias del Timal, ya que su mamá no la quería cerca del que asegura fue su asesino. El ataúd donde descansan los restos de la pequeña fue donado por la Alcaldía municipal.
“Me habría gustado que mi hija estuviera con su papá, en Jalapa, pero no conseguimos para el traslado, con costo la caja, y eso que me la regalaron”, narró entre lágrimas la señora Orozco.

Cuatro muertes desde 2006
Desde el año 2006 hasta los primeros cuatro meses de 2007 la Policía del municipio de Tipitapa contabiliza cuatro muertos por problemas de tierras en el Timal. Los últimos son padre e hija: Cristóbal Rivera Rivera, quien fue encontrado el cinco de enero decapitado, y la pequeña Rosa Elena Rivera, el 22 de abril, en similares circunstancias. Los otros dos fueron reportados fallecidos el 14 de abril y el 16 de agosto de 2006.

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