Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

La infidelidad como coartada
Porque supuestamente vulneró la Convención Interamericana de Derechos Humanos de la Mujer, matando a Ana Valeria Palma de un balazo en el cuello después de someterla a un año de martirio, la juez Tercero Penal de Audiencias, Henryette Casco, decretó la prisión preventiva para Giovanni José Jirón, acusado por homicidio y lesiones psicológicas en perjuicio de sus hijastros (una niña de tres años y un niño de cuatro).
Igualmente, Casco admitió las pruebas y programó el juicio para el 20 de junio a las dos de la tarde, decisión que la defensa, Óscar Martínez Zelaya, cuestionó, porque a su criterio las pruebas eran insuficientes. En ese sentido indicó que si su cliente hubiese cometido el delito no se hubiera quedado en el lugar del crimen (Comarca Los Aburtos, en Villa El Carmen) ni se hubiese entregado a la Policía, que no le ocupó el revólver calibre 38 que menciona la acusación.
Además alegó que su cliente no tenía una relación de hecho estable con la víctima, porque es casado, sino que la visitaba ocasionalmente. “Él está encubriendo a alguien, pero no quiere decir a quién”, agregó Martínez. Pero la fiscal Eyra Jirón rebatió tales alegatos presentando las pruebas que indican que el seis de abril, a las siete y media de la noche, aparentemente, Jirón mató a Ana Valeria sólo porque ésta se iba a ir a una fiesta a la que él no quería asistir.
Para probarlo ofreció el peritaje de productos nitrados que revelan la presencia de pólvora en las manos del imputado, el dictamen del forense Oscar Bravo que dice que la víctima murió por hemorragia masiva interna por laceración de las arterias aorta y carótida, tras haber recibido un disparo en el cuello que fue hecho a unos 50 centímetros de distancia.
Además, los niños dijeron que desde que su madre se juntó con quien llamaban “papá”, en mayo de 2005, éste la golpeaba con cualquier cosa y en todo lugar y momento, y hasta miraban a su madre sangrar. Por eso tienen lesión sicológica grave.
Según los testigos, la víctima a veces se refugiaba en casa de amigas, pero el marido siempre la iba a buscar. Por eso su padre se la iba a llevar a vivir a Estados Unidos, pero su “maridito” se adelantó, enviándola al panteón, aparentemente.
Rechazan acusación
por tráfico de drogas
La juez Octavo Penal de Audiencias de Managua rechazó la acusación que la Fiscalía promovió este domingo en contra de Luis Manuel Palacios, por la supuesta autoría del delito de tráfico de 166 piedras de cocaína base crack, que pesaron cinco gramos, porque los elementos de convicción y pruebas no tenían relación con los hechos acusados. El imputado está libre ahora.
La Policía lo capturó el viernes en Las Américas Dos porque sospechaban que él abastecía el barrio y el Mercado Oriental, donde tiene un tramo para la venta de carne.
Cuando la Policía requisó a Palacios le encontraron las piedras de crack debajo de la gorra que andaba puesta.
Policía no pudo aportar suficientes pruebas para carga-bombas
En vano trabajó la Policía para recabar las pruebas que adjuntaron al expediente que le abrieron a tres hombres que el 19 de abril transportaban 497 bombas artesanales, porque como la acusación no individualizó la participación que tuvo cada uno de ellos en el delito de tráfico ilegal de explosivos que les achacaron, la juez Octavo Penal de Audiencias, Karla García, rechazó el cargo y giró la orden de libertad para Marcelino Munguía González, Ernesto Gerardo González, y Elvin Amín Paiz.
Los tres fueron detenidos a las 3:15 de la tarde del 19 de abril, en el retén policial que estaba en el empalme de la Carretera Masachapa-Pochomil, porque llevaban en la tina de la camioneta en la cual se movilizaban dos sacos y una maleta con las bombas.