Sucesos

“El vicio y la ambición rompen el...”


Máximo Rugama

ESTELÍ
Con el viejo truco del “cambiolín”, dos sujetos estafaron a Juan Carlos Hernández Rodríguez, quien aseguró ante la Policía que los individuos, utilizando una serie de artimañas, lo despojaron de 300 dólares y de un paquete de alimentos que le costó más de quinientos córdobas.
Según Hernández, él se encontraba en una parada de autobuses, cuando se le acercaron los dos delincuentes, quienes de forma amistosa le sacaron plática y de inmediato hasta lo invitaron a tomarse unas cervecitas.
Ya entraditos en confianza, cuando observaron que Carlos Hernández estaba medio “pegado” por las “amargas”, le propusieron que le darían una buena ganancia si iba a cambiarles 500 dólares en córdobas, por lo que el hombre, con la ambición de ganarse unos centavos más, aceptó, sin recordar aquel dicho norteño que reza: “El vicio y la ambición rompen el calzón”.
No obstante, cuando los estafadores vieron que Hernández estaba interesado en el negocio, le dijeron que les dejara en garantía el dinero que andaba en sus bolsillos y el paquete de provisión que llevaba para su familia.
El hombre, ni corto ni perezoso, sacó de sus bolsillos 300 dólares y entregó además el paquete de alimentos, mientras a cambio los maleantes depositaban en sus manos un sobre blanco en cuyo interior le dijeron al incauto que iban los dólares.
En el momento que el ingenuo se disponía a realizar la transacción ante los cambistas que se ubican frente al semáforo de la gasolinera Petronic “El Carmen”, abrió el paquete y se dio cuenta que en el interior sólo iban pedazos de papel en blanco cortados con el mismo tamaño de los billetes.
Desconsolado, Hernández regresó al sitio donde los estafadores le prometieron esperarlo, pero en el lugar no había nadie. Convencido de que había sido una víctima de los delincuentes, no le quedó más remedio que ir a la delegación policial a interponer la denuncia por estafa.