Sucesos

Universitario perece “abrazado” por las llamas

* La víctima dormía cuando inició el siniestro que redujo a escombros su vivienda * Todo apunta a un cortocircuito debido a una mala conexión eléctrica

José María Castillo López, de 26 años, mejor conocido como “Chema”, murió quemado en su habitación cuando se incendió la casa donde vivía, ubicada a ocho cuadras de la parada de “Los Cocos”, en el barrio San Judas.
El incendió inició a la una y 40 minutos de la madrugada del sábado de la Semana Mayor y destruyó 600 metros cuadrados de área construida, que abarcaba esa vivienda particular y una iglesia bautista llamada “Jerusalén”. Según los vecinos, el fuego inició en la casa donde se encontraba “Chema” con su mamá, María Elena López Blanco, quien resultó con leves quemaduras en la cara y el brazo. Ambos fueron trasladados de inmediato al Hospital “Lenín Fonseca”.
El jefe de prevención de incendios de la Dirección General de Bomberos, Salvador Gallo, explicó que el fuego inició en la habitación de “Chema” por un corto circuito ocasionado debido a una mala conexión eléctrica. El joven estaba dormido cuando empezaron las llamas.
En ambas propiedades las pérdidas materiales y de construcción fueron totales. En la iglesia evangélica no se encontraba nadie, pero el pastor Marvin Brenes dijo que los daños materiales ascienden a más de cinco mil dólares.

Llamaron varías veces a los bomberos
Elvis Bojorge, uno de los vecinos que rescató a María Elena, expresó que llamaron varias veces a los bomberos, pero llegaron hasta después de 40 minutos con una pipa que no contenía suficiente agua para apagar el fuego. Más tarde llegaron refuerzos con un autosisterna y otra pipa.
“Sólo así se pudo aplacar ese infierno”, relata Elvis, quien también dijo que pidieron ayuda de puerta en puerta a los demás vecinos, pero éstos no salieron de sus casas.
Luego que apagaron las llamas, la gente admitió que tenían miedo de salir porque pensaban que eran los pandilleros quienes hacían bulla en la calle.
Los bomberos justificaron su demora porque pensaban que las reiteradas llamadas eran una broma de algún desocupado, como suele suceder casi siempre.
De la casa de María Elena sólo rescataron, casi intacto, un cilindro metálico de gas, que extrañamente no explotó.
“Chema” era estudiante de Administración de Empresas del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador (Rucfa) de la UNAN Managua y también había estudiado esa misma carrera hasta cuarto año en la Universidad Centroamericana (UCA).
El joven de 26 años trabajaba por las noches en el club nocturno Élite. Sus funerales fueron ayer en San Judas.