Sucesos

Crimen tras maraña pasional

* Salen “bailando” el marido, el ex amante, otro hombre, que sería el autor del homicidio, y un desconocido, que sería protegido por la mujer

Ernesto García

“Me engañaste, vos pensabas que eras más viva que yo, pero yo soy más vivo que vos y esto te va a pesar. La Semana Santa no es tan santa, porque ésta es la semana del diablo, te lo juro”.
Ésta fue la última amenaza que habría dejado grabada el señor Noel Ernesto Zamora, de 50 años, en el teléfono celular de su concubina, Darling Anielka Martínez Herrera, de 24 años.
Sin embargo, “quien miró al demonio” fue Zamora, porque Roberto Membreño Pérez, de 27 años, le prendió fuego al rociarle el cuerpo con diluyente de pintura y luego lanzarle un fósforo encendido.
Irónicamente, Membreño, quien está preso en la Estación Tres de Policía por el crimen que aconteció en un callejón del barrio El Recreo, aparentemente no tiene nada que ver en el triángulo amoroso, porque el marido de Darling es Julio César Rodríguez, quien también era amigo de la víctima.
Aunque Zamora murió la mañana de ayer martes, en la Unidad de Quemados del Hospital “Lenín Fonseca”, los acontecimientos sucedieron la madrugada del lunes, frente a la casa de Membreño.

¿Cómo fueron los hechos?
De acuerdo con los relatos de Darling Anielka Martínez y su amiga, Johana Avendaño Rosales, ellas salieron la noche del domingo a “bacanalear” con Julio César Rodríguez, marido de Darling.
Estando en el centro nocturno apareció Noel Ernesto, simulando que aquel encuentro era circunstancial, y se sentó en la misma mesa donde estaban Martínez, Avendaño y Rodríguez.
Una vez que los dos hombres estaban “encalichados” por los tragos, Noel Ernesto sacó a bailar a Darling, pero como ésta no aceptó la invitación, el “cincuentón” se dirigió donde su amigo y “compadre” a decirle que si le daba permiso a su mujer de bailar con él, narró la misma Darling Anielka.
Pero Darling Anielka decidió bailar con su marido, “pegadito el uno del otro”, mientras en la mesa, Noel Ernesto reclamaba airado a Johana, acusándola de ser cómplice de su concubina, aunque nadie entiende por qué motivo.
“Cuando ellos regresaron de bailar me fui al baño de las mujeres a contarle a Darling lo que estaba sucediendo, pero él (Noel Ernesto) nos siguió e intentó golpearme. Los vigilantes del restaurante intervinieron”, relató Johana Avendaño.

Viene lo peor
Después del incidente las dos mujeres deciden regresar a la casa de Lidia Pérez, madre del presunto autor del crimen, donde Johana alquila un cuarto. Mientras tanto, Noel Ernesto Zamora convence a su amigo, Julio César Rodríguez, de que se vayan a descansar a su casa, en el barrio Altagracia, donde lo deja dormido, y luego regresó a la casa donde se había quedado Darling, aparentemente con la intención de amanecer con ésta.
Como Darling no sale, Zamora comienza a hacer el “infanzón” frente a la casa de Lidia Pérez, provocando que Roberto, hijo de la dueña de la casa, saliera de su cuarto a reclamar al amante celoso.
Ante el reclamo de Membreño, el amante de Darling sacó una escopeta calibre 12 y habría apuntado al pecho de su victimario, de oficio pintor, quien presuntamente en un acto de legítima defensa sacó de su gabacha una bolsa con diluyente para pintura, la cual lanzó al cuerpo a Zamora para después prenderle fuego con un fósforo.
Hasta el cierre de la presente edición las autoridades policiales del Distrito Tres entrevistaban a Darling Anielka, ante la sospecha de que en el crimen pudo haber participado un segundo hombre, a quien ésta estaría protegiendo.
Darling dijo a los periodistas que aunque ella sostuvo una relación extramarital con el hoy fallecido Zamora, la misma había terminado hace ochos meses, pero el hoy difunto no había aceptado el fin del romance y acosaba por la vía telefónica a la joven.