Sucesos

Prisión para padrastro homicida

* Se devela violencia intrafamiliar de un hombre que al parecer tenía relaciones con la madre y la hija, y propinaba “castigos” desmedidos a la víctima, de 10 años

Lizbeth García

Seis días tendrá que permanecer en prisión Arsenio Bayardo Hernández Zeledón, de 53 años, antes de saber qué día deberá enfrentar juicio oral y público por la muerte de la niña Keylin Lisseth López, de diez años, a quien supuestamente mató desprendiéndole el riñón izquierdo a golpes.
El cincuentón fue llevado ayer ante la juez Cuarto Penal de Audiencias, Marta Martínez, para responder por el cargo de homicidio que la fiscal Evelin Ávila le formuló.
Durante la audiencia, el acusado se estaba haciendo el sordo, pero finalmente dijo que comprendía por qué lo estaban acusando.
Hay que decir que Hernández no tuvo abogado defensor porque el que supuestamente iba a ejercer la defensa técnica llegó tarde a la vista, pero de todos modos eso no invalida la admisión de la acusación ni la imposición de la medida de prisión preventiva por tratarse de un hecho grave en el que se vulneró la vida de una niña.

“Le tienen horror”
Al tribunal se hizo presente una familiar que comentó que la madre de la menor, Katty López Paiz, no quería interponer la denuncia porque ella junto a su madre, Marta Paiz, “le tiene horror” a Arsenio porque supuestamente éste las maltrata a las dos.
Días atrás, el jefe de la Estación Tres, Roberto González, confirmó que Hernández era padrastro de la niña y a la vez cónyuge de la abuela de la infante. La Fiscalía ofreció a las dos mujeres como testigos de cargo contra el acusado, aunque habrá que ver si testifican en el juicio porque la ley no las obliga a hacerlo.
La acusación señala que supuestamente la niña murió por desprendimiento del riñón izquierdo y complicaciones pulmonares derivadas de los múltiples golpes que el acusado le habría propinado con los puños en el costado izquierdo.
Los hechos ocurrieron el 19 de marzo, cuando Arsenio agredió a la menor porque presuntamente andaba en la calle viendo televisión, en casa de una vecina.
“El acusado comenzó a reclamarle a la víctima, gritándole por qué andaba en la calle, y al instante, de manera desmedida, comenzó a reprender a la víctima propinándole golpes con los puños”, indica la acusación, que establece que la niña corrió a los brazos de su mamá diciendo: “Me duele mucho”.

Tardía atención
La madre hizo cocimientos de manzanilla y de cáscaras de jiñocuago para colocárselos a la menor, que a las siete de la noche, es decir, cuatro horas después de la paliza, aún seguía quejándose de los dolores, y en la noche lloraba y pedía agua, sin embargo, al siguiente día la niña se levantó para ir a la escuela, pero la mamá no la mandó porque la menor se sentía mareada, le dolía el estómago, estaba amarilla y tenía los pies y manos heladas. Al ver el acusado esto, comenzó a frotar a la niña con hojas de naranja agria y alcohol, pero la menor no reaccionaba, es decir, estaba inconsciente, y fue hasta ese momento que la madre decidió llevarla al hospital, donde llegó muerta.
La juez programó la audiencia inicial de este juicio para el 29 de marzo, a las diez de la mañana, día en que la Fiscalía deberá presentar el dictamen médico legal definitivo. Los golpes le afectaron el riñón, los pulmones y el diafragma, por lo que se considera una muerte por homicidio.