Sucesos

Una muerte a cuchilladas y otra por cornadas de vaca

* En el primer caso, la víctima fue atacada por su primo, cuando ambos estaban bajo efectos del licor

Francisco Mendoza

MATAGALPA

Dos personas perdieron la vida en diferentes circunstancias durante este fin de semana en este departamento. Una murió a consecuencia de una puñalada que le propinaron a la altura de la tetilla izquierda, y la otra después de recibir varias cornadas de una enfurecida vaca.
Uno de los hechos se registró en la comunidad de Hilipo número 3, municipio de La Dalia, donde perdió la vida el campesino Gilberto Melgara Aguilar, en una fuerte discusión que sostuvo con su primo, Róger Aguilar Zeledón, después de haber consumido varias botellas de ron.

Pleito de borrachos
Se conoció que los dos hombres habían estado ingiriendo licor desde tempranas horas y luego Róger decidió ir a dejar a su primo a su casa, porque ya estaba ebrio. Ya en la vivienda de Gilberto ambos comenzaron a discutir al calor de los tragos, hasta que Róger, en un abrir y cerrar de ojos, sacó un cuchillo y lo hundió en el pecho de su primo, quien se desvaneció como fulminado por un rayo.
Al ver a su primo tendido en un charco de sangre, Róger se dio a la fuga con dirección a la comarca Fila Grande, hasta donde se dirigió una patrulla para tratar de capturarlo, mientras el cuerpo de Gilberto fue levantado por sus familiares para darle cristiana sepultura.
Otro que perdió la vida fue el campesino José Francisco Soza Hernández, de 61 años, quien habitaba en la comunidad El Castillo, en el sector de Casa Blanca, municipio de Terrabona, a consecuencia de varias cornadas que le propinara una vaca.
Soza Hernández trabajaba en la propiedad de los hermanos Inés y Graciela Guido, y se encontraba cortando leña cuando, de pronto, una vaca, como si estuviera poseída por espíritus malignos, lo embistió y corneó en diferentes partes del cuerpo, para luego arrastrarlo por el potrero.
Con sus últimas fuerzas, don Paco salió corriendo y pidió ayuda hasta llegar a su casa, pero falleció a los veinte minutos, aseguró su esposa, Atanasia Cruz, de 43 años, quien pide a los patrones de su difunto marido que le pasen una pensión alimenticia debido a que ella sobrevivía del poco salario que el infortunado recibía.