Sucesos

Huérfanos podrían reclamar indemnización por traumas

* Para ellos, abogado homicida es responsable del sufrimiento mental de los niños de la víctima

Lizbeth García

Los familiares del fallecido Silvio Uriel Hernández anunciaron que una vez que concluya el juicio donde se ventilará lo del homicidio, demandarán por la vía civil al abogado José Antonio Espinoza, porque los daños y perjuicios morales son incalculables, dado que los tres niños --de siete, diez y once años-- que presenciaron el crimen están destrozados sicológicamente.
Tres dictámenes suscritos por la sicóloga forense Marta Yahoska Villalta confirman el daño psicológico en Denis Humberto, de 10 años; Luisa Desireé, de siete; y Víctor Hernández, de once años. Los tres sufren estrés agudo y otras manifestaciones propias de una lesión sicológica grave.
Por si eso fuese poco, los vecinos del imputado, en Las Jagüitas, tampoco descartan la posibilidad de recurrir por injurias y calumnias, dado que en uno de los escritos de intercambio de información y pruebas que el acusado presentó en el Juzgado Séptimo Penal de Juicio, menciona que supuestamente José Rufino Pineda ocultó el cuartón de madera con el que, según él, la víctima lo atacó.
Pero de las pruebas que la Fiscalía ofreció para ir a juicio oral y público el 24 de abril, las cuales END tuvo a la vista al revisar el expediente del caso, se desprende que el suboficial mayor Kennet Calero Vivas recolectó en la propia escena del crimen el ocho de diciembre de 2006, el cuartón manchado de sangre que la víctima usó para repeler el ataque del abogado.
Espinoza tiene un juicio pendiente porque supuestamente macheteó y mató a balazos a Silvio Uriel Espinoza porque éste le estaba haciendo un charco frente a su casa.
Una versión descabellada
La versión del acusado es que la víctima perturbó la paz de su hogar invadiéndolo, lo atacó y que por eso tuvo que defenderse. Para probar dicha versión ofreció siete testigos de descargo que dicen que el abogado disparó contra su supuesto agresor dentro de su propiedad, pero como cayó sobre una especie de lomita, “el cuerpo rodó”.
La Fiscalía, por su parte, cuenta con 15 testigos que dicen lo contrario, incluyendo el oficial que levantó el croquis de la escena del crimen donde da cuenta de que el cuerpo estaba en la parte externa de la casa del abogado, específicamente frente al portón de alambre de la propiedad.
Por ningún lado se menciona la existencia de ninguna loma, por lo que es de suponer que alguien está mintiendo, aunque será en juicio que se sabrá quién dice la verdad y ahí también se conocerá qué testigos podrían ser procesados por falso testimonio.
Valga decir que en el barrio donde vivía don Silvio tienen tubería, pero el agua potable no llega, por lo que tienen que trasladarse a Las Jagüitas a comprar o pedir agua.
Francisca Magdalena Martínez señaló que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) ya está informada del problema por el cual su marido perdió la vida, pero siguen en la misma situación.