Sucesos

Condenado a morir o a cumplir 30 años de cárcel

* Hombre que orquestó el asesinato de una familia continúa al borde de la muerte, tras ser atacado a balazos

José María Centeno

EL RAMA
“Si te bajás, te pego, y si no te bajás, también te pego”, reza un viejo dicho local, y esta vez el caso es parecido para Santos Flores López, de 36 años, quien casi pierde la vida violentamente un día antes de que se le realizara el juicio oral y público por los delitos de asesinato atroz y homicidio frustrado.
Un individuo de identidad desconocida intentó “pasarle la cuenta” a Flores López al realizarle cuatro disparos en la espalda, de los que tres le impactaron en el abdomen y uno en una pierna, cuando se dirigía al juzgado de Ciudad Rama, a firmar su hoja de asistencia, por encontrarse en arresto domiciliar, pero bajo proceso. En esta escena, Santos cayó abatido por los balazos, y mientras era auxiliado por el fiscal Ariel Miranda Guadamuz y otras personas, el victimario huía.
Santos Flores López era procesado por asesinato atroz en perjuicio de tres jóvenes, quienes el 15 de junio de 2006 fueron masacrados a balazos por dos individuos que, pagados supuestamente por el acusado, penetraron a la casa de la familia Trujillo Gómez, a eso de las siete de la noche, cuando los moradores veían una película.
Dos muertos y un sobreviviente
De los tres muchachos Trujillo Gómez, dos de ellos, Darwin, de 19 años, y Justo Pastor, de 15, murieron en el mismo instante, mientras que su hermano, Abel, de 17, a pesar de haber recibido siete impactos de bala, logró sobrevivir gracias al esfuerzo de los médicos de un hospital capitalino.
Esa noche fue de luto y consternación tanto para la familia como para sus amistades y todos los habitantes del poblado de Presilla, municipio de Muelle de los Bueyes, en Zelaya Central, donde ocurrió la masacre.
El proceso investigativo que realizó la Policía Nacional de Zelaya Central junto al Ministerio Público reveló que quien contrató a dos matones para que aniquilaran a todos los miembros de la familia Trujillo Gómez, sin importar que fueran mujeres o niños, fue Santos Flores, quien por un tiempo estuvo prófugo de la justicia, pero más tarde fue puesto tras las rejas de las celdas preventivas de la Policía Nacional de El Rama.
En el tiempo correspondiente, según las leyes de nuestro país, Flores fue puesto a la orden del Ministerio Público, que lo acusó ante el Juzgado de Audiencias. En la audiencia inicial del juicio, la juez María Adela Vargas decretó la prisión preventiva contra Flores y programó el juicio para el ocho de marzo.
Pero el siete de marzo, un día antes de ir a juicio, para que un tribunal de jurados decidiera su suerte, Flores fue acribillado a balazos, en lo que parece una pasada de cuentas, pues según varias fuentes, se presumía que el hombre quedaría libre de todo cargo, ya que la defensa había logrado que hasta gozara del privilegio de casa por cárcel.
¡Culpable!
Pero los acontecimientos no salieron como se especulaba, pues a pesar del trabajo profesional realizado por la defensa, a la hora del veredicto Flores fue declarado culpable por el asesinato atroz de los jóvenes Darwin y Justo Pastor Trujillo Gómez. De igual forma, es culpable de homicidio frustrado en perjuicio de Abel Trujillo, quien todavía se recupera de las heridas físicas, pero no de las heridas emocionales, pues nunca más volverá a ver a sus dos hermanos.
Según una fuente hospitalaria, Santos Flores tiene varias lesiones internas, entre las cuales la más peligrosa es la que le afectó el páncreas, la que le ocasionó severas complicaciones. Flores se recupera en el Hospital Asunción, de Juigalpa, Chontales, bajo custodia policial.
Pero al ser declarado culpable por el jurado, la doctora Renée Lucía Delgado, Juez de Distrito Penal de Ciudad Rama, le aplicó la pena máxima vigente en nuestro país, que es de 30 años de cárcel, por lo que pocas personas creen que sobreviva hasta el final de su condena y decida regresar a Presilla, si es que se recupera a las lesiones graves que lo mantienen aún en cama.
Para el fiscal Ariel Miranda Guadamuz, Flores fue el autor intelectual de la masacre y quien según los expedientes, preparó, contrató y pagó a los matones para que cumplieran con su objetivo.
Hoy, Flores es el único condenado, ya que los dos autores materiales andan libres. Uno de ellos fue capturado, pero por falta de pruebas un tribunal de jurados lo declaró no culpable, mientras que el otro hasta el momento no ha sido capturado, pero es perseguido por la justicia.