Sucesos

Licor cobra dos vidas

* Un albañil que ebrio cayó en un arroyo y un gringo que sufría complicaciones por el alcoholismo, fallecieron en Granada

GRANADA
Dos cuerpos de personas víctimas del vicio del licor fueron encontrados en las últimas horas en esta ciudad.
El primer cadáver, en estado de descomposición, fue descubierto por un grupo de estudiantes debajo de un puente de 30 metros de altura, en las cercanías del cementerio de la ciudad de Granada.
Según las investigaciones policiales, se trataba de Orlando Antonio Ríos Narváez, de 32 años, quien según familiares había desaparecido desde el pasado sábado, después de irse a tomar licor, pues salió de su hogar sin decir nada.
El infortunado fue encontrado en el arroyo Zacateligüe, al suroeste de la ciudad, debajo del puente conocido como El Cementerio. La Policía, respaldada por el forense Mario Hernández, descarta mano criminal y deja claro que el fallecimiento de Ríos fue por ingesta de alcohol.
Según Hernández, el cadáver fue encontrado inmerso en una charca de aguas putrefactas, con la cabeza hacia abajo, la cual impactó con una piedra que le causó politraumatismo craneal. Sin embargo, considera que la causa directa de la muerte fue asfixia, ya que su nariz estaba saturada de lodo y agua.
Ríos Narváez vivía en la comunidad La Prusia, era albañil de oficio y deja en la orfandad a un niño de 15 meses de nacido. El cadáver fue entregado a sus familiares, y por sus estado fue sepultado inmediatamente en el cementerio local.
También un extranjero en cuarto de alquiler
Asimismo, el norteamericano Fred Alex Siaber, de 55 años, fue encontrado muerto el pasado domingo en el cuarto que alquilaba en la ciudad de Granada.
El gringo, quien llevaba varios meses viviendo en la ciudad, fue encontrado por su arrendadora, Lilian Antonia Cuarezma, de 77 años, y por un amigo de Siaber, quienes al no conocer del paradero del inquilino, se aventuraron a abrir la puerta, y encontraron el cuerpo.
Según las investigaciones, Siaber era un bebedor consuetudinario y su muerte respondió a problemas hepáticos, sin embargo, para descartar pormenores, el cuerpo fue remitido al Instituto de Medicina Legal. Posteriormente, el cadáver de Siaber fue entregado a la Embajada Norteamericana, que se encargó de repatriarlo.