Sucesos

Sucesos departamentales


Incursión de medianoche, aprovechando profundo sueño
Yelba Tablada / SANTO TOMáS, CHONTALES
Más de 55 mil córdobas en electrodomésticos, aparatos de comunicación y dinero en efectivo sustrajeron elementos desconocidos de la casa de Carlos Manuel Ortiz Morales, situada de la Escuela “Rigoberto Cabezas”, de Santo Tomás, dos cuadras al sur. Los antisociales aprovecharon el profundo sueño de los moradores del inmueble, y sin hacer ruido forzaron la cerradura de la puerta principal de la vivienda, para cumplir su objetivo de “barrer” con lo que había dentro. Se llevaron un minicomponente, un teléfono convencional, una cocina con su tanque de gas, un juego de sillas, una bicicleta y mil córdobas en efectivo. Los delincuentes salieron sin problema del inmueble. La desesperación se apoderó de Ortiz Morales cuando miró, a como dice la canción, “la casa vacía”, y de inmediato se trasladó a la estación de Policía de la localidad, donde interpuso formal denuncia. Al escenario del robo desplazaron una guardia operativa, y los uniformados realizaron las primeras investigaciones, pero en el sector no lograron capturar a los presuntos autores de este robo con fuerza.
Robo con violencia
después de saludo
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
De dos mil quinientos córdobas en efectivo, ropa de uso personal y un par de botas de hule, fue despojado Santos Zacarías Méndez Amador, de 29 años, por un sujeto desconocido que lo asaltó cerca del puente Panmuca, donde abordaría un bus de transporte colectivo que lo trasladaría a El Ayote. En su denuncia admite el asaltado que caminaba en completo estado de ebriedad, pero al acercarse a la dirección mencionada, el delincuente lo saludó y sin darle tiempo a contestar le asestó una pedrada en la frente que “se lo bajó redondito” al suelo. El desconocido, al neutralizar a su víctima, de inmediato le quitó una mochila negra donde guardaba sus pertenencias y el dinero, y se dio a la fuga, dejando “con los ojos volteados” en la vía pública al asaltado, quien despertó en una cama del Hospital Asunción, hasta donde fue llevado por patrulleros de la Policía de Juigalpa. Aún no hay detenidos por este hecho.
Ingenua forma de perder dinero
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
De diez mil córdobas en efectivo y joyas fue despojado Cairo Miguel Trujillo Arróliga, de 28 años, por dos expertos estafadores que lo interceptaron del mercado de Juigalpa, dos cuadras al norte. Todo se originó al momento en que el afectado se dirigía a depositar un dinero al banco y los dos delincuentes le salieron al paso, pidiéndole que les hiciera el favor de cambiarle un cheque de seis mil córdobas y que por el mandado le regalarían mil pesos, pero que debía dejar algo de garantía. El ambicioso aceptó la propuesta, sin percatarse que todo era una farsa, por lo que entregó los diez mil córdobas, una cadena, y dos anillos de oro. Los estafadores dijeron que lo esperarían en la esquina del Pozo Calicanto, para repartirse el dinero y darle su propina. Trujillo Arróliga salió de prisa a cambiar el supuesto cheque, y al llegar al lugar donde lo haría efectivo se dio cuenta de que había sido estafado, por lo que sin un centavo se dirigió a la estación policial, donde interpuso formal denuncia.
Otro estafado con viejo truco
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
De mil 640 córdobas en efectivo fue despojado Santos Javier Espinoza, de 33 años, quien fue interceptado por dos sujetos desconocidos cerca de la financiera Fama, sucursal Juigalpa, y le aplicaron el ya tradicional truco del “oro falso”. El hombre caminaba junto a su esposa, Mary Lisseth Martínez Galeano, y de pronto le salieron al paso los dos sujetos, que sin más le solicitaron ir a vender una buena cantidad de oro, valorada en nueve mil quinientos córdobas. Al inicio la pareja “no se tragó” el cuento, pero al escuchar que le pagarían mil córdobas, de inmediato detuvieron su marcha y llegaron a un acuerdo con los estafadores. Uno de los delincuentes convenció a Santos Javier para que dejara todas sus pertenencias como garantía del supuesto oro, y sin imaginarse que se trataba de una estafa, entregó el dinero que guardaba en una bolsa del pantalón. Los esposos se de-silusionaron y cayeron a la cuenta del timo cuando llegaron a una joyería y les dijeron la amarga verdad de que sólo cargaban dos hermosas piedras de río. Santos Javier y su esposa regresaron al lugar donde dejaron a los sujetos, pero por supuesto éstos ya habían desaparecido. Los estafados llegaron a la Policía de Juigalpa a interponer formal denuncia.