Sucesos

Violada por su abuelo aborta en la escuela

* Situación difícil de la víctima, de 14 años, porque mientras su familia paterna apoya al supuesto abusador, la familia materna clama justicia * Mencionan a funcionaria del Silais-Carazo como la persona que, coludida con el violador, le indujo el aborto

Alberto Cano

SANTA TERESA, CARAZO
La Policía de Carazo busca a un sujeto de más de 50 años, acusado por su propia nieta de haberla violado y embarazado, drama que se complicó aún más cuando, aparentemente con la complicidad de una funcionaria del Ministerio de Salud de Jinotepe, la menor de 14 años fue obligada a abortar después de varias semanas de gestación y tras varios exámenes médicos que confirmaron el embarazo del que sólo el abuelo y supuesto violador sabía, pues a la menor inocentemente le hicieron creer que estaba enferma de los riñones.
El repudiable hecho se remonta años atrás y ocurría en el barrio San José, del municipio de Santa Teresa, hasta donde EL NUEVO DIARIO se presentó para escuchar el desgarrador testimonio de la adolescente que cursa el segundo año de secundaria, en el instituto público de esta misma localidad.
De acuerdo con lo relatado por la pequeña, la tragedia para ella y posiblemente para su hermana, que es menor que ella, comenzó cuando sus padres se separaron; la madre se fue a vivir a Guatemala y las dos niñas se quedaron con sus abuelos paternos, siendo aún muy tiernas.
Según la criatura, desde que tenía aproximadamente seis años su abuelo paterno acostumbraba dormirla y la manoseaba. Con el paso del tiempo y a medida que fue creciendo, del manoseo pasó a la masturbación y luego, bajo amenazas, la sometió con el aparente consentimiento, o al menos conocimiento de la familia de su padre, pues a pesar de que el abuelo insistía en dormir en el cuarto de la niña, jamás le llamaron la atención.
La menor, que ahora está en poder de sus abuelos maternos, sostiene que cuando alcanzó a comprender lo que estaba sucediendo quiso denunciar a su abuelo, a quien llama “viejo despreciable”, pero éste la obligaba a callar y la mantenía bajo estricta vigilancia, no permitía que nadie le hablara, ni siquiera su abuela paterna, sus tías y mucho menos familiares de su madre y amigos del instituto donde estudia.
No obstante, lo más delicado aún estaba por venir, porque el 28 de febrero pasado, según el testimonio de la menor, en poder de este corresponsal, luego que la menstruación se le retrasó el abuelo, haciéndole creer de que estaba mal de los riñones, la llevó donde varios médicos, quienes diagnosticaron después de varios análisis que estaba embarazada.
Ese día el vejete la habría llevado hasta donde una funcionaria del Minsa, identificada por la misma menor como Guadalupe Chávez Jirón, quien trabaja en el área de Epidemiología del Sistema Local de Atención Integral a la Salud, (Silais), la que presuntamente dio varias pastillas abortivas a la niña, para que se las introdujera en la vagina.
Según la menor, fue hasta ese momento que se dio cuenta de que estaba embarazada, porque así se lo hizo entender la funcionaria que presumiblemente le dio el abortivo.
Al día siguiente, o sea primero de marzo, siguiendo las orientaciones de la persona que supuestamente suministró las pastillas, la misma menor dice haberse introducido una de las tabletas en sus partes íntimas, lo que le provocó terribles dolores abdominales, pese a lo cual se fue al instituto.
En el colegio, al verla en mal estado y aparentemente con hemorragia vaginal, porque rompió fuente, la trasladaron en ambulancia al hospital de Jinotepe, donde por medio de ultrasonido detectaron las secuelas del aborto al que había sido sometida.

Pudo escapar
Familiares maternos de la niña aseguran que el caso fue puesto en conocimiento de la Comisaría de la Mujer y la Adolescencia en Jinotepe, pero suponen que el supuesto abusador salió del país, porque la Policía aún no la captura, ya que desde que la niña se puso mal éste se dio a la fuga, mientras los familiares paternos de la niña quisieron mantener el caso oculto y así lo habrían exigido a la pequeña ultrajada.
EL NUEVO DIARIO, en tanto, ayer quiso conocer lo que sobre la grave acusación en su contra tenía que decir la señora Chávez Jirón, señalada como la persona que le dio el abortivo a la niña, pero después de una paciente espera en las oficinas del Silais dijo que no daría declaraciones y amenazó con demandar a la niña, a su familia y a los periodistas que publicaran su nombre.
Fuera de grabación y ante la insistencia, Chávez dijo que es profesional, que sabe lo que significa un aborto, que la están involucrando en algo que no hizo, y reiteró que demandaría a quien se atreviera a ensuciar su nombre.
EL NUEVO DIARIO también quiso abordar al director del Silais, doctor Roberto Vásquez Castillo, pues los familiares de la niña señalan que hablaron con él y que dio poco crédito a los señalamientos contra su funcionaria, pero éste no estaba en su despacho.
En la Comisaría de la Mujer se nos indicó que el caso está bajo investigación, mientras se sabe que el presunto hechor del ultraje se dio a la fuga desde que se conoció el lamentable estado de la pequeña.