Sucesos

Amor y crimen

* Joven madre fue víctima de una puñalada que supuestamente le propinó su esposo, de quien intentaba separarse * Convivían en Guatemala, se casaron en Nicaragua y volvieron a la capital chapina * Detalles de la relación indican suficientes elementos como para señalar al marido como único sospechoso

Róger Olivas

Una tarde fría, la chinandegana María Auxiliadora Miranda, de 21 años, caminaba por una calle de la capital de Guatemala, donde residía, cuando se encontró con su coterráneo Santos Andrés Centeno, de 31 años, y según testigos, se enamoraron perdidamente. Así, sin querer, la guapa joven había allanado el camino hacia su propia sepultura

CHINANDEGA
Lejos de su ciudad natal, comenzaron un noviazgo sin contratiempos, y el diez de febrero del año pasado se trasladaron hacia Chinandega, donde contrajeron matrimonio en una ceremonia sencilla, con la participación de invitados y la familia de la novia.
Cinco años atrás, la bella María Auxiliadora había procreado a un varoncito, dos años y medio después dio a luz a una niña, hijos del chinandegano José Dolores Estrada Espinoza; mientras que Centeno engendró cuatro hijos con una mujer que reside en el Reparto “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”, de esta ciudad. Precisamente la madre de los hijos de Santos Andrés fue quien, según doña Adilia Amparo Miranda Zúñiga, madre de “Chilo”, a como llamaban a la joven víctima, al enterarse del paso que había dado su ex marido, llegó a hacer un gran escándalo a su casa, desaprobando el matrimonio que tendría un trágico desenlace.
Aparentemente los hijos no fueron obstáculo para la relación conyugal de Miranda y Centeno, la cual nunca fue aprobada por la progenitora de ésta ni por su familia, que siempre miró con desconfianza a Santos Andrés.
“Él trataba de llamar la atención aparentemente para ganarse la confianza de nosotros, pero nunca nos cayó bien... no había química con nuestra familia. Comprobé su deshonestidad en una ocasión, cuando delante de su ex mujer negó a dos de sus hijos”, relató Miranda.
Sin embargo, doña Adilia aseguró a EL NUEVO DIARIO que siempre respetó la decisión de su hija y nunca, al igual que sus parientes, se entrometió en la relación matrimonial de su muchacha, que fue descrita como una de las más simpáticas del barrio Santa Ana y destacada palillona del Colegio “Rubén Darío”, donde se bachilleró.
Recordó que su hija vivió varios meses con Santos Andrés en su casa, ubicada en un sector céntrico de Chinandega, y no todo fue color de rosa para ella, porque en una ocasión el hombre la hirió en la cabeza. “La agredió físicamente y le quitó el carro (su taxi), el cual fue recuperado posteriormente por efectivos policiales en una calle”, dijo.

Pareja retornó a Guatemala
Ante la falta de empleo, la pareja retornó a Guatemala y alquilaba una habitación en la Zona 1 de Ciudad Guatemala. Ella laboraba en una cevichería y, según su madre, siempre garantizó el sustento de sus dos pequeños, los que quedaron al cuido de su abuela materna, en Chinandega.
Refiere que Centeno laboró como furgonero y acarreaba maní de Chinandega hacia El Salvador, pero según ella, cuando el individuo se marchó con María Auxiliadora hacia la capital chapina, se volvió haragán, y su hija lo mantenía.

¿Usted conoció sobre los maltratos físicos que su ex yerno infligía a su hija en Guatemala?
Sinceramente no, las personas que la conocían nunca me dijeron nada al respecto.

Centeno, principal sospechoso del crimen
A un año de matrimonio, y coincidentemente en la misma ciudad donde se enamoraron, María Auxiliadora, quien tenía dos años de residir en la capital guatemalteca, fue asesinada sospechosamente por su marido, Santos Andrés Centeno, de 32 años, oriundo del barrio “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”, de Chinandega.
Adilia Amparo Miranda precisó que a las diez de la mañana del jueves 15 de febrero se comunicó telefónicamente por última vez con su hija, quien le confirmó que se había separado de su marido, aunque no le explicó las causas de la ruptura matrimonial.
Después de una extensa plática, ambas acordaron comunicarse el domingo 18 de febrero, pero María Auxiliadora, que nunca fallaba al auricular, no lo hizo en esa ocasión, ni nunca más.
La madre se extrañó, pero no sospechó lo que venía. A las cuatro de la madrugada del lunes 19 de febrero recibió una llamada telefónica de una compañera de labores de su hija, la cual le aseguró que su hija había sufrido un accidente.
“Aparentemente no me quería decir lo que realmente había ocurrido para no preocuparme, pero minutos después me aseguró que mi muchacha había sido apuñalada supuestamente por Santos Andrés”, recuerda.

Certera puñalada en el corazón
Sentada frente al sitio lleno de ramos florales donde su hija fue velada, y donde sobresale una foto en vida de ella, Adilia Amparo está convencida de que su ex yerno mató a María Auxiliadora y la dejó encerrada en el apartamento.

¿En qué fundamenta sus sospechas si dice que ese hombre no tenía vicios ni daba maltrato físico en Guatemala a su hija?
Presumo que él consumió droga y la asesinó por celos. Además, él salió por última vez con ella de la cevichería y se dirigieron al lugar donde vivían.
Varias ex compañeras de labores de la hoy fallecida dijeron a la progenitora, cuando llegó a retirar el cadáver a una funeraria de Guatemala, que tocaron las puertas del apartamento en reiteradas ocasiones y nadie abría, por lo que deducen que el sujeto mató a la joven madre, la encerró y huyó.
Mientras tanto, el celador no observó nada extraño y creía que la pareja estaba dentro del inmueble, hasta que encontraron a la joven, acuchillada y sin vida.
La madre se mostró orgullosa de su difunta hija, la cual trabajó desde los 14 años, con tan mala suerte que fracasó en el segundo matrimonio, y truncó sus estudios de Derecho en una universidad chinandegana.
“Mi hija pensaba retornar el próximo año a Chinandega, pero ocurrió esta desgracia”, dijo, y agregó que el ex jefe de “Chilo” en Guatemala, interpuso denuncia ante la Policía de ese país, y ella espera la captura inmediata de su ex yerno para que sea castigado.

¿Disputa por automotor?
Por su lado, el taxista Erasmo José Juárez Meza indicó apesarado que será difícil llenar el vacío de su entrañable amiga María Auxiliadora, con quien compartió momentos muy felices en paseos a la playa y a la piscina de un colegio chinandegano.
La calificó como leal, dinámica y bonachona, por lo que a su juicio no merecía haber sido asesinada, presuntamente por su ex cónyuge, el cual a su criterio, era muy peligroso.
Según él, en una ocasión Santos Andrés le manifestó que agrediría a José Dolores, el primer esposo de “Chilo”. “Le dije a mi amigo que se cuidara, porque ese hombre preguntó por el lugar donde trabajaba y siempre andaba con un bate de aluminio”, expresó el taxista.
A su juicio, Centeno mató a su esposa por la disputa de un automotor, debido a que ella aportó la mayor cantidad de dinero y él quería adueñarse del vehículo, lo cual no fue permitido por ella.
Mientras contemplaba a la hijita de la difunta, Rosa María López Miranda, con 18 años de residencia en Miami, Florida, se mostró muy adolorida por el crimen de su sobrina, a la cual tenía cuatro años de no ver, pero mantenían comunicación permanente.
A su criterio, el hecho sangriento no debe quedar impune, por lo que instó a la Policía guatemalteca hacer una investigación exhaustiva y capturar cuanto antes al presunto criminal para que reciba su condena.