Sucesos

“No me siento culpable por la muerte de mi abuela”

* Asesino confiesa, pero como no recuerda “el crimen, no vale” * Fue capturado en pleno entierro

Róger Olivas

CHINANDEGA
El adolescente de iniciales R.M.M., de 16 años, originario de Puerto Cabezas, con domicilio en Estelí, confesó haber asesinado a su abuela materna Zoila Esperanza Molina Gutiérrez, de 62 años, quien laboró durante doce años como dependienta de la farmacia Santísima Trinidad, de Chinandega, propiedad de Armida Portocarrero.
El costeño, capturado la mañana del domingo por su tío Róger Antonio Ortiz Molina, de 34 años, en el parque central de El Viejo, tras el entierro de la anciana, relató que a las ocho de la noche ingirió cervezas, y a las 3:30 minutos de la madrugada del sábado llegó a la farmacia, donde asesinó de cuatro salvajes martillazos en el cráneo y rostro a su abuela, y la cubrió con una sabana.
Muy nervioso y esposado, el muchacho dijo que robó dinero en la farmacia y no estaba del todo ebrio, pero extrañamente no recuerda cómo mató a doña Zoila Esperanza, que era cuidada por su nieta de iniciales R.C.O., de 11 años, la que según él, le dijo que se marchara porque ella cuidaría de la abuela.
Antes de ingresar a las celdas preventivas de la Policía de Chinandega, R.M.M. aseguró que cometió el crimen bajo los efectos de la droga, pero minutos después lo negó, y admitió que sólo había tomado varias cervezas.
“No sé qué pasó, no recuerdo, hasta que el sábado me miré lleno de sangre. No me siento tan culpable porque no me acuerdo mucho, no estaba en mis cabales, sólo recuerdo que estaba todo hecho. Si hubiera querido matar a mi prima, también lo hubiese hecho”, expresó.
“Me iba a entregar”
Manifestó que tenía un maletín con ropa en un cyber café de El Viejo, y que se entregaría a la Policía.
Pero su tío Antonio Ortiz Molina lo contradijo, al decir que para capturarlo tuvo que perseguirlo en un taxi. Reveló, además, que el muchacho le había robado dinero hace varios días, y que al momento de la captura estaba con un hombre en un vehículo particular.
Finalmente, el sospechoso declaró que tenía malas relaciones con la familia de su madre, Karla Patricia Ortiz Molina, residente en Costa Rica.
Aseguró que el 7 de noviembre del año pasado cumplió 16 años, aunque la Policía cree que tiene más edad, por lo que la duda tendrá que ser despejada por un médico forense.
No obstante, será remitido a la orden de la juez de Adolescentes, Vida Mercedes Icaza, para que responda por el delito de parricidio, por el cual podría cumplir la pena máxima de cinco años conforme al Código de la Niñez y la Adolescencia.