Sucesos

Se casaron... y fueron infelices

* Desde matrimonio falso hasta acusaciones de adulterio han salido “bailando” en juicio contra marido mentiroso * La joven madre de 20 años, que se declara engañada, tuvo tres hijos de su primera unión y una bebé fruto de la falsa boda

Lizbeth García

Aunque abundan las historias de mujeres engañadas, la de Karen Nohemí Roblero Peralta supera a todas, porque después de casarse vestida de blanco con un hombre que “era una maravilla”, descubrió que todo lo que vivió en realidad fue una mentira digna de un “culebrón” de televisión

El 18 de enero de 2006 fue el día más feliz en la vida de Karen Nohemí Roblero Peralta, de 20 años, porque contrajo matrimonio civil con José Neftalí Ulloa, de 36 años, ante más de cien personas que fueron testigos del amor que aparentemente ambos se profesaban.
En realidad Ulloa no escatimó en gastos para que la ceremonia fuese todo un acontecimiento en el barrio 18 de Diciembre: llevó al mercado a la novia a comprarse un traje color perla, se vistió con sus mejores galas, invitó a sus amigos y familiares y hasta contrató a un fotógrafo profesional para que registrara gráficamente la boda que parecía el final de un cuento de hadas porque nadie se esperaba que él se enamorara de una dama que si bien es cierto era joven, tenía tres hijos, y que además era su empleada doméstica.

Él vendedor, ella doméstica
Roblero conoció a Ulloa sin proponérselo. Él pasaba en la Colonia 14 de Septiembre ofertando ropa a plazos. Ahí vivía la familia de Karen Noemí. Él necesitaba una empleada y se la recomendaron.
En dos meses “nació el amor”, y el caballero empezó a cortejar a su empleada diciéndole que estaba “muy bonita y hermosa”, pero además le expresó que necesitaba una mujer de familia, por lo que no había que dejar pasar la oportunidad de ser felices.
Ulloa parecía ser un buen partido ante los ojos de cualquier mujer en las circunstancias de Roblero: tenía su negocio y era un hombre con 36 años que ya sabía qué es tener hijos, porque tiene tres.
No obstante, la joven afirma que lo que le llamó la atención del caballero fueron sus modales y los detalles románticos que tenía con ella, a tal punto que siempre le estaba regalando peluches y otras “monerías”.
“Yo le dije que no opinaba por el casamiento, pero me insistió tanto que yo le dije: ‘Sí, casémonos’. Hasta me prometió una boda religiosa con fiesta en el Hotel Holiday Inn, porque él tiene posibilidades”, recuerda hoy día la joven.
Pero cuando la joven salió embarazada, todo cambió en el matrimonio, porque Ulloa empezó a celarla con el padre de sus primeros tres hijos. Supuestamente la despojó de su teléfono celular y la vigilaba de forma constante.
Luego, los problemas entre la pareja se agudizaron a tal punto que Karen Nohemí decidió poner fin a su matrimonio el 17 de marzo de 2006, y regresó a vivir con su mamá, Miriam Peralta, en Villa Israel.
Amargo descubrimiento
Pero lo que la joven no sabía es que su historia con Ulloa aún no se había terminado: como el embarazo era de alto riesgo, el cinco de agosto de 2006 Karen Nohemí decidió llamar por teléfono a su marido para pedirle que la ayudara económicamente, y fue entonces cuando se enteró de su amarga realidad: el hombre del que se enamoró le dijo que no reconocería al hijo que ella llevaba en sus entrañas, porque ni casados estaban.
Intrigada por las palabras de su marido, Roblero se fue al Registro del Estado Civil de las Personas de Managua para descubrir que su unión no estaba registrada por la simple y sencilla razón de que nació nula, pues el abogado y notario público que los casó, Nerys Espinoza, no estaba autorizado por la Corte Suprema de Justicia para celebrar matrimonios civiles, porque no había cumplido los diez años de ejercicio del notariado que se requieren para ello.
Sintiéndose engañada, Karen Nohemí acudió ante la justicia denunciando a su marido en la Policía de la Estación Seis y en los juzgados, pero erró al imputarle el delito de falta contra las personas.
El juez Octavo Local Penal de Managua, Sergio Palacios, sabiamente determinó que no inscribir una boda no es delito, pero sí lo es celebrar un matrimonio ilegal, en virtud de lo cual decidió remitir la causa al Ministerio Público para que dicha instancia investigase y promoviera lo que en derecho correspondía.
El doce de febrero de este año, la Fiscalía acusó por la supuesta autoría del delito de matrimonio ilegal a José Neftalí Ulloa, porque aparentemente fingió un matrimonio civil que nunca existió.
La Fiscal Sugey Fúnez explica en la acusación radicada en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencias de Managua, que Ulloa actuó con dolo porque le dijo a su amigo Freddy Eliath Tyson, quien ahora es testigo de cargo, que se iba a casar con Karen Nohemí “por pura jodedera”.
En la Policía, Tyson dijo que acompañó a su amigo hasta la casa del notario en el Reparto Schik el propio día de la boda, sitio donde el abogado le aclaró al novio que no podía celebrar matrimonios, pero finalmente lo celebró, no sin antes advertir que “cuidado” le iban a decir a la novia que el casamiento era “de mentira”.

Las pruebas
Aunque la Fiscalía no ofreció como prueba de cargo el acta de matrimonio ni las fotos de la boda porque éstas quedaron en poder del acusado, ya que supuestamente se las prestó a su mujer para “presumirlas” ante su familia, el Ministerio Público cuenta con los testigos del matrimonio, Karla Johanna Baltodano y Erick Horacio Urbina, quienes dirán en juicio oral y público que firmaron el libro de actas dando fe de la unión.
Además, la Fiscalía cuenta con otros diez testigos que asistieron a la pomposa boda de Karen Nohemí y José Neftalí, la certificación de la Corte que dice que el notario Nerys Espinoza no puede celebrar matrimonios y la negativa que la Alcaldía de Managua extendió dando fe de que en sus registros no está inscrita la unión de la pareja.
“Todo parecía tan real, pero ahora yo me pregunto ¿por qué tanta farsa?, y ¿cuál era el propósito de engañarme? Yo estaba enamorada de él”, dijo Karen Nohemí enjugándose las lágrimas con una de sus manos, mientras con la otra sostiene a la niña que procreó con su “marido de mentira”.
Pero lo que sí es real es la demanda que Roblero promovió (el ocho de febrero) en contra de Ulloa en el Juzgado Cuarto Local Civil de Managua en reclamo del 50 por ciento de los ingresos del padre de la criatura para compra de alimentos y medicinas, más tres meses de pensión atrasados. También es real la orden de captura que la Fiscalía solicitó para el acusado.

La otra versión
El abogado de José Neftalí Ulloa, Manuel Antonio López Calero, explicó vía telefónica que no hubo un matrimonio falso, sino que el mismo no se inscribió por parte de su cliente ni por parte del notario Nerys Espinoza, a quien se le pagó por esa tarea, pero supuestamente se fue a vivir a San Francisco, California.
“El notario realizó el acto, no inscribió y luego se fue del país”, reafirmó López Calero, quien precisó que su cliente no tiene en sus manos el acta de matrimonio y tampoco pudieron investigar en manos de quién quedó, porque cuando un notario se va, puede dejar su protocolo y libro de actas en manos de un familiar abogado, pero si no tiene, debe entregarlos a la Corte Suprema de Justicia, pero muchos no lo hacen.
Cuando se le preguntó si el notario contratado por su cliente para celebrar el matrimonio estaba o no autorizado por la Corte para ejercer esa función, López Calero precisó que supuestamente sí lo estaba.
La defensa de Ulloa explicó que éste le confesó que terminó la relación de pareja porque aparentemente Karen Roblero volvió a entablar relación con un policía de Ciudad Sandino, quien es el padre de los tres hijos que ella tenía antes de dar a luz a la pequeña Alondra Roblero.
Sin embargo, acordaron hacerle un examen de ADN a la criatura cuando ésta naciera, porque Ulloa, ante todo, es un caballero, y señaló que si la criatura era su hija, la reconocería y asumiría la entrega de la pensión alimenticia.