Sucesos

Amigos asfixiados en el fondo de un pozo

* Trágico accidente en el que el veneno mortífero fue el monóxido de carbono que emanaba de una bomba utilizada para extraer agua * El que se encontraba en la superficie intentó rescatar al primero, pero al llegar cayó sobre el cuerpo del otro, por las mismas condiciones

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Dos personas perdieron la vida por inhalar monóxido de carbono dentro de un pozo de agua comunal de veinte pies de profundidad, el que con una bomba de agua achicaban para poder limpiarlo, en la comunidad Ciudadela, en el municipio de Mulukukú, Región Autónoma del Atlántico Norte.
Las víctimas fueron identificadas como Uriel Espino Rivas, de 24 años, y Javier Rosales, de 25. El primero era el que se encontraba en el fondo del pozo, con una manguera de veinte pies en las manos para succionar el agua por medio de una bomba de desagüe usada que había sido fijada en la superficie, pero en el borde del pozo de agua.
Innecesaria ayuda
A los 15 minutos de encendido el motor de la bomba, y cuando faltaba poca agua por extraer, Uriel pidió a gritos que le lanzaran el mecate con el que había bajado, debido a la presencia de monóxido de carbono en el ambiente.
Javier Rosales, su amigo desde la infancia y quien se encontraba controlando el motor en la superficie, lo apagó e inmediatamente le arrojó una de las puntas de la soga, la que en el fondo del pozo no encontró manos que la sostuvieran, ya que Uriel se había desplomado, ya sin vida.
Por la presencia de humo en el área de la superficie del pozo no fue posible ver el fondo del mismo, por lo que Javier lo llamó a gritos, y como Uriel no respondió, subió la soga, la que anudó a un árbol para resistir el peso, y descendió, pero no pudo salir, ya que también pereció por inhalar monóxido de carbono.
Candelario Espino Rivas, hermano de Uriel, llegó minutos después al lugar de la tragedia, y como observó que la soga llegaba hasta el fondo del pozo, llamó a su hermano y a su amigo, y como no obtuvo ninguna respuesta, se imaginó lo peor, por lo que desesperadamente buscó auxilio con los demás comunitarios.
Varios vecinos con toallas y camisas alejaron el humo que había desprendido el motor de la bomba de agua, divisaron con la luz de un foco los dos cuerpos sin vidas, los que estaban uno sobre el otro.
En medio de los sollozos y los desgarradores gritos de los familiares, sacaron los dos cuerpos, los que fueron velados en la misma comunidad, donde fueron sepultados el martes último. En cuanto al pozo, la comunidad decidió cerrarlo y en su lugar se colocó una cruz y flores, en memoria de Uriel Espino Rivas y Javier Rosales.