Sucesos

Brutal asesinato a balazos y machetazos

* La última vez que su hermano lo vio con vida, estaba haciendo una demostración hípica en las afueras de una cantina

Orlando Barrios

Tremendo revuelo causó el asesinato atroz de Wilfredo Mendoza Fornos, habitante de la comunidad Buenos Aries, quien fue encontrado tendido a la orilla del camino, en la comunidad de Samaria, Villa El Carmen, con dos disparos en el tórax, uno en la mano izquierda, y con el rostro desfigurado a machetazos, a primera horas de la mañana de ayer.
El horrendo crimen fue descubierto por transeúntes que se dirigían a sus centros de trabajos a eso de las cinco de la madrugada de ayer, y al observar la dantesca escena corrieron la voz en el poblado y hasta llamaron a las autoridades policiales de Villa El Carmen, quienes iniciaron las averiguaciones del caso.
Según Jorge Luis, hermano del ahora difunto, se encontró con su hermano en el bar “Castellón”, en Samaria, donde Wilfredo llegó montado en un caballo, pero se quedó en las afueras del populoso negocio.
Hizo bailar al caballo
Daniel Mejía, habitante de la zona, comentó que escuchó por boca de algunos pobladores que Wilfredo no ingresó al local, y que más bien se quedó en las afueras, donde hizo bailar a su caballo “cholenco”. El espectáculo fue admirado por los visitantes apostados en las afueras del bar.
“A la hora que salí, porque ya iban a cerrar, busqué a mi hermano, y él estaba con varios sujetos, pero él me dijo que me adelantara. Entonces caminé y a pocas cuadras antes de llegar a casa escuché cinco disparos. No me regresé, porque nunca pensé que se tratara de mi hermano. Me acosté y al amanecer nos vinieron a decir que Wilfredo estaba muerto”, dijo apesarado Jorge Luis.
En el trayecto se encontraron con el caballo moro, por lo que los familiares corrieron hacia el lugar, donde reconocieron a la víctima, de 40 años.
“Le decía que no saliera, pero él siempre me respondía que aún estaba joven y por eso frecuentaba ese bar en Samaria”, expresó Emelina Fornos García, su mamá, quien no asimilaba la muerte de su hijo.
Por su parte, los familiares no quisieron revelar los nombres de las personas que acompañaron al infortunado horas antes del crimen, pero fueron proporcionados por la Policía, que indagan el asesinato.
Las autoridades policiales constataron en el lugar que el cuerpo presentaba orificios de bala en el pecho, múltiples machetazos en el rostro, y tenía a la par una botella de ron y cinco casquillos, los que fueron remitidos al Laboratorio Central de Criminalística en Managua.
El cuerpo sin vida fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde determinarían la causa del deceso.
Por las pruebas encontradas en el sitio, los familiares sospechan que Wilfredo fue abordado por un conocido, quien al parecer le ofreció un trago de licor, pero fue bajado del caballo de dos disparos y una vez en el suelo fue rematado a machetazos. “Él no tenía enemigos de muerte. Es cierto que cada vez que andaba en estado de ebriedad no había quien no tuviese problemas con él, pero eran sólo guaradas”, manifestó el progenitor, Elvin Antonio Mendoza Gutiérrez, de 65 años.
La familia doliente exige a la Policía de San Rafael que esclarezca el crimen, y que no quede impune como han quedado varios homicidios que los han justificado con el abigeo.
El infortunado deja tres hijos en la orfandad y era el segundo de los hijos que procrearon doña Emelina y don Elvis. La vela se efectuó a dos kilómetros de la entrada de la comunidad Buenos Aries.