Sucesos

"La Chanchona" y su increíble historia

* Cometió delitos tan graves, como asesinar a su mujer y violar a su hija, sin embargo nunca cumplió una pena en la cárcel * Toda su familia fue su víctima, y aunque vivía en Nandasmo, también operaba en Managua * Atentar contra un policía fue su “boleto” a la muerte, pues el agente disparó y lo mató en defensa propia

A seis días de su muerte, el fantasma de Juan José Mendoza Carranza, alias “La Chanchona”, vive y aterra tanto a sus familiares como a los pobladores del municipio que lo vio nacer y morir

MASAYA
Su hija lo recuerda como el asesino de su madre y el que la mancilló cuando sólo tenía nueve años. Su hijo de 15 años lo recuerda como el verdugo que en más de una ocasión le quiso “montar” machete para “volarle” la cabeza. Y su madre, una anciana de 75 años, afirma que a ella, quien lo trajo a este mundo, intentó quitarle la vida y la agredía constantemente.
Mientras que su hermano, Carlos José Mendoza, de 34 años, por su condición de gay asegura que hasta minutos antes de que ultimaran a Juan de varios disparos, sufrió agresiones físicas y discriminación de su parte.
La muerte de este individuo, a manos de un policía del municipio de Nandasmo, quien de pura suerte logró escapar de las garras del endemoniado, al propinarle varios disparos con su arma reglamentaria, es objeto de cualquier tipo de historias y comentarios que alcanzarían para escribir un libro.

De todo tipo de fechorías
A “La Chanchona” le atribuyen un rosario de delitos cometidos tanto en Nandasmo, como en Managua y Costa Rica. Los casos más sonados son por asesinato, violación, agresiones con arma blanca, lesiones, amenazas, alteraciones al orden público, intimidación, robos, y hasta pacto con el “maligno” le atribuían algunos, pues siempre salía avante tras cometer una nueva fechoría.
Sin embargo, como amigo “era buena onda, porque si le agradabas te protegía”, dijo un jovencito que por temor se negó a ser identificado.
Mencionarlo significa para mucha gente revivir verdaderas historias de horror. Algunas personas consultadas por EL NUEVO DIARIO dijeron que aun después de su muerte temían hablar de él.
Otros recordaron que cada vez que lo encontraban en la calle lo saludaban, “porque era mejor aparentar ser su amigo para no correr riesgos, aunque por dentro nos estuviéramos muriendo de miedo”.

Historias para recordar
Miguel relató que “una vez estábamos tomando guaro en la Cantina de Mundial, y el tipo se acercó a la mesa donde teníamos la media, nos pidió un trago, y como no se lo dimos, se sacó una bayoneta de la cintura y la enterró en el centro de la mesa, luego escupió y dijo que iba a ir a orinar y que cuando regresara, quería el trago servido, entonces aprovechamos para corrernos y le dejamos la botella. Al día siguiente nos encontró en la calle y a mí me puso la bayoneta en los testículos y a mi amigo en el cuello, y nos recordó que cuando él decía algo, era una orden”.
Otra historia muy conocida es que un amigo le compartió a “La Chanchona” que su mujer se le había ido con otro hombre, y muy consternado le pidió ayuda, porque conocía que “trabajaba brujería”.
Éste se comprometió a ayudarlo, y cuando le dio la ubicación de la mujer, se fue a buscarla, y al día siguiente apareció del brazo con ella y vivieron por algún tiempo juntos.
También se conoció que de vez en cuando se “perdía” y viajaba a Managua para “hacer yunta” con un temido delincuente de Las Américas 2, conocido como “El Negro Johnson”, con quien se dedicaba a delinquir, con tan buena suerte que nunca lo capturaron.
No así en Nandasmo y municipios aledaños, donde sí lo denunciaban y la Policía procedía a su captura, luego lo procesaban en el juzgado, que ordenaba su envío al Sistema Penitenciario, y de donde por arte magia salía en unas cuantas semanas. “Nunca cumplió una condena, a pesar de los delitos atroces cometidos”, refirió su hermano.
El día de su sepelio, la gente que se aglutinó alrededor del féretro para acompañarlo a la última morada, aprovechó la procesión fúnebre para hacer un recuento de las hazañas del temido hombre, a quien su hermano Carlos recuerda como poseído por el diablo, con los ojos vidriosos y amarillentos.
Los vecinos y deudos de “La Chanchona” recuerdan que una vez intentó matar a su padre, a quien amenazó con un filoso machete. Tuvieron que interceder varios para evitar que cometiera el crimen.

El asesinato de su mujer
Tanto doña Ángela Carranza, madre del difunto, como Carlos y su hija, recordaron con mucho dolor el día que se enteraron por la boca del la misma “Chanchona” que había matado a su mujer porque presuntamente se enteró de que mantenía relaciones con otro hombre.
Mencionó la adolescente, víctima del infame, que ese fue uno de los días más horribles de su vida.
Explicó que antes de que su papá viajara a Costa Rica con su madre, ésta ya había escapado de morir a manos del desalmado, cuando le propinó varias cuchilladas en el vientre y luego la desnudó para bañarse junto a ella en una pila del lavadero que la humilde familia tiene en el patio, sin inmutarse ante el desangramiento de la mujer.

La historia de violación de su hija
Mientras la gente recuerda una y otra historia, su hija, a quien llamaremos “Mayela”, asegura que dejó la escuela ante la mofa permanente de sus compañeritos cada vez que la miraban y le recordaban que había sido violada.
“Ella es la niña violada, sí la niña violada...”, asegura que eran las frases que constantemente repetían los niños y niñas de la escuela de primaria de Nandasmo, “y me hacían llorar”, agrega.
“También cuando salía a la calle la gente me paraba y me preguntaba cómo me sentía, que si recordaba lo que me había hecho y cómo me lo había hecho, y yo les decía muchas gracias, pero ya me voy, y me hacían llorar”, relata la adolescente.
Pero no todos lo consideraban villano. Su hermano, José Dolores Mendoza Gutiérrez, afirma que él no era tan malo como parecía. “Conmigo era tranquilo, bueno, y su carácter se descomponía solamente cuando bebía guaro”, afirma.
También asegura que escuchaba consejos, “yo sería mentiroso si dijera que era malo conmigo, si hasta le decía que dejara el alcohol. Si lo miraba caído lo aconsejaba”.
Esta historia es compartida por otro lugareño que no quiso ser identificado. Éste afirma que cuando tenía 11 años solía ir a la finca con su padre, a recoger leña y nancites, “y él era solidario, él se descompuso a raíz de la muerte de su papá”.
Por su parte, la nueva jefa de la Policía Nacional de Masaya, comisionada Dora Isabel Galeano, asegura que el policía Pedro Gaitán, autor de los disparos que acabaron con la vida de Juan José Mendoza Carranza, está fuera de servicio, mientras la Policía envía el expediente al Ministerio Público para que sea esa institución la que determine si existen méritos para acusarlo y abrirle proceso judicial.
Recordó que todas las investigaciones realizadas por su institución y la versión de los testigos son favorables al policía, y que en este caso estuvo en juego la vida del agente. “Prefiero un policía procesado que un policía muerto”, dijo la jefa policial de Masaya.