Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Solicitan pena máxima para “amante” de la felación

El Ministerio Público le pidió al juez Cuarto Penal de Juicio, Jaime Alfonso Solís, que castigue con 29 años de cárcel a Julio César González, de 22 años, que violó a un ama de casa de 43 años, la obligó a practicarle sexo oral a punta de cuchillo, luego la humilló eyaculando en su boca, y para colmo le robó los enseres de su casa, todo lo cual provocó lesión sicológica grave en la víctima. La defensa del acusado, por su parte, pidió las penas mínimas que existen para cada uno de los tres delitos (21 años a razón de 15 por la violación, tres por robo con fuerza y tres más por las lesiones sicológica) por los cuales fue culpado su defendido, pero será hasta el próximo lunes que el juez se pronunciará atendiendo a los atenuantes y agravantes. La Fiscalía señaló que el juez deberá considerar el uso de arma blanca para perpetrar el crimen y debilitar la posibilidad de defensa de su víctima; el hecho de que la violación ocurrió en un lugar despoblado y con desprecio a la condición de mujer de la víctima, quien además sufrió un daño psicológico grave. Además, el judicial deberá considerar que el acusado tiene antecedentes por delitos similares. Los hechos acusados ocurrieron el 25 de junio de 2006, en Laureles Norte, por la madrugada, cuando el imputado interceptó a la víctima cerca de la terminal de buses de la ruta 111, la tomó por detrás, le tapó la boca, le dijo que sólo quería tener sexo con ella, la llevó a la acera de una vivienda, la desnudó, la penetró vía vaginal bajo amenaza, luego la tomó del cabello y la obligó a practicarle la felación, seguidamente la arrastró desnuda por la calle. La víctima escapó para pedir ayuda, mientras tanto el acusado robaba el televisor, un tanque de gas y un espejo.

“Mulero” delinquió porque necesitaba un corazón
“Estoy arrepentido de haber cometido este error”, dijo Gustavo Antonio Cuadra Urbina, quien ayer aceptó ante el juez Cuarto Penal de Juicio, Jaime Solís, haber cometido el delito de transporte ilegal de 1067.8 gramos de heroína que llevaba escondidos en el estómago mediante 109 óvulos que tuvo que expulsar con laxantes en noviembre del año pasado. El imputado explicó ayer que después de haber tenido dos infartos y un preinfarto, nadie le quiso dar trabajo, y necesitaba dinero para comprar sus medicinas y someterse a una operación a corazón abierto, valorada en 50 mil dólares, la que le garantizaría una posibilidad de vida del 60 por ciento, de lo contrario, podría morir en menos de un año, según dijo, pero habrá que ver qué pasa con él en los próximos diez años, porque esa fue la pena (mínima por cierto) que la Fiscalía y la defensa del reo solicitaron para el acusado en la audiencia en la que admitió todos los hechos. Cuando don Gustavo fue capturado en el aeropuerto de Managua, iba para New York. Le iban a pagar 5,000 dólares. Según la Policía, éste no era su primer viaje como “mulero”.

Policía a juicio por violencia intrafamiliar
La juez Sexto Penal de Audiencias, Margarita Romero, remitió a juicio ayer a un policía de apellido Rodríguez, que estaba acantonado en la Estación Cuatro de Policía, porque supuestamente el 9 de septiembre de 2006, en medio de una borrachera, le quemó toda la ropa a su mujer, Jackeline Guadamuz, de 29 años, y lo que quedó se lo tiró a la calle. Luego habría sacado una navaja y lanzado un filazo a la cara de la mujer para “dejarla marcada de por vida”. La dama metió la mano derecha y recibió el filazo en el pulgar. Supuestamente luego el acusado le dio un manotazo en la nariz y la hizo sangrar. Después se disculpó y pidió que no lo denunciara porque lo podía perjudicar en su trabajo. No obstante, el diez de septiembre volvió a golpear con los puños y a puntapiés a su mujer. Luego supuestamente tomó un cuchillo y amenazó con matarla. El hijo de ocho años de ambos tomó otro cuchillo y se lo pasó a su mamá para que “se defendiera”, por lo que aparentemente el policía golpeó con el revés del cuchillo al menor en la espalda. Todo esto provocó lesiones sicológicas en la mujer y el niño. La primera quiere morir mientras que el niño está ansioso y deprimido.