Sucesos

Dos amigos mueren en duelo

* En remota comunidad, “resolvieron” a balazos una deuda por unos chanchos * Una adolescente embarazada yace grave, tras ser alcanzada por una bala de la reyerta mortal

Heberto Jarquín

BLUEFIELDS, RAAS
Al mejor estilo de las películas del lejano oeste, el domingo, en el poblado caribeño de La Cruz de Río Grande, dos jóvenes se enfrentaron a tiros por una deuda. Ambos contendientes murieron en el acto y una adolescente embarazada, que pasaba por el sitio, fue herida por una bala disparada por uno de los pistoleros.
Un parte policial indica que ese día, a las once de la mañana, Wilmer Jirón Rodríguez, de 24 años, pasaba frente a la casa de su amigo, Bismarck Hurtado Mendoza, de la misma edad, y cuando se vieron comenzaron a discutir por una deuda derivada del “cambalache” de unos cerdos.

Muertos en la escena
Seguidamente, Jirón sacó un revólver Magnum calibre 22 y le disparó a su rival, hiriéndolo en el costado derecho; herido de muerte, Hurtado sacó su Taurus 3.57 y le asestó un tiro en el pecho a su atacante.
Los dos pistoleros murieron, pero una bala disparada por uno de ellos impactó en el costado izquierdo a Elena Peralta Hernández, de 14 años, quien pasaba por el lugar mientras se producía el singular tiroteo.
Elena Peralta fue trasladada al Hospital Regional de Bluefields, donde convalece en estado crítico. Su madre, Rosa Hernández, reveló que la infortunada adolescente tiene dos meses de embarazo.
“Nosotros vivimos en la comarca Santa Rita, y llegamos a La Cruz de Río Grande a hacer unas compras, sin imaginar que a Elena le iban a pegar un tiro en un pleito ajeno”, comentó compungida doña Rosa Hernández.
Recientemente el alcalde de La Cruz de Río Grande, Juan Ramón Espinoza Jarquín, comentó acongojado que le dolía y preocupaba los altos índices de violencia en ese municipio. “Nuestra gente se mata a balazos y machetazos por cualquier motivo”, lamentó.
El edil Espinoza dijo que conformaría una comisión multisectorial en la que incluiría a las autoridades policiales y judiciales, líderes religiosos y dirigentes gremiales para buscar la manera de ponerle fin a la violencia en este remoto territorio de la RAAS, donde prevalece la ley de la selva.