Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

“Al fiado hasta caer morado”
Carlos Alberto Urbina Gutiérrez probablemente no vuelva a tomarse una gaseosa Big Cola tranquilo, al menos hasta el ocho de marzo, cuando se celebre el juicio oral y público donde los miembros de un jurado de conciencia decidirán si estafó o no a la empresa Econored S.A., conocida comercialmente como Big Cola, que por medio de su representante legal, Jorge Carrasco, denunció que el acusado, junto a Rommel Quintero Novoa, supuestamente los estafó hasta por la suma de 524 mil 398 córdobas en producto que le entregaron “fiado” al restaurante “Típico Habana”, entre el 2005 y 2006, sin saber que este negocio no llenaba los requisitos para ser sujeto de crédito y mucho menos descuentos y plazos preferenciales, porque no es un gran distribuidor, sino un comedor informal de categoría “B”. Durante la audiencia inicial con carácter de preliminar, celebrada ayer en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencias, la defensa, Oscar Ruiz, interpuso un incidente de nulidad argumentando que el caso debía ser conocido por un juez Civil, dado que lo que hubo entre su patrocinado y Big Cola, no fue una estafa, sino una deuda en razón de la relación comercial que ambos sostenían. En ese sentido presentó las facturas que su cliente ha cancelado hasta el momento. Sin embargo, el juez no dio lugar al incidente, admitió la acusación que promovió la fiscal Mayra Hernández y le ordenó al acusado que se presente al juzgado los jueves de cada semana y que pague una caución de 5,000 córdobas para enfrentar en libertad el proceso. Junto a Urbina y Quintero, también fue acusado Edwin Sarria Palacios, quien laboraba en Econored como supervisor de ventas. Éste fue acusado, pero al igual que Rommel Quintero, no ha sido puesto ante la autoridad judicial. El restaurante “Típico Habana” está ubicado en el kilómetro 8 y medio de la Carretera Sur.

Un vulgar asaltante
La juez Cuarto Penal de Audiencias, Marta Lorena Martínez, remitió a juicio oral y público para el 15 de marzo, a Hamilton de Jesús Cajina, de 18 años, acusado por robo con intimidación en perjuicio de Sorayda Galo Rivas, de 36 años, quien el dos de diciembre estaba frente a Texaco La Subasta, cuando fue interceptada por el acusado, Moisés Parajón Molina, de 19 años, y tres desconocidos más. Hamilton supuestamente la intimidó colocándole un cuchillo en el costado derecho. Los otros tres la halaron hacia un callejón, para que luego Moisés le quitara el bolso con 2,500 córdobas y documentos personales. Luego se dieron a la fuga. Sólo Cajina fue capturado, pero ayer quedó en libertad porque le dictaron medidas alternas a la prisión, confirmó la fiscal Eveling Ávila. Ella había pedido cárcel para el supuesto vulgar asaltante.