Sucesos

Los besos más caros se pagan con cuatro años de cárcel

* Juez impone a ex director de archivo DGME un año de cárcel por cada mujer que acosó

Lizbeth García

Porque no tiene antecedentes penales y no posee agravantes, el juez suplente Sexto Local Penal, Felipe Jaime Sandoval, condenó a cuatro años de prisión al ex director de archivo de la Dirección de Migración y Extranjería (DGME), Félix Sebastián Sandino Hernández, por haber acosado sexualmente a cuatro de sus subalternas, entre marzo de 2002, enero de 2003 y marzo de 2005.
Por cada mujer a la que supuestamente tocó en las piernas, besó y se les insinuó, recibió un año de cárcel, por lo que terminará de cumplir su pena en el Sistema Penitenciario de Tipitapa el 24 de octubre de 2010.
En la sentencia, el juez dio como un hecho cierto que el imputado, para alcanzar sus propósitos, proponía, incitaba y acosaba a sus víctimas con el pene en la mano, en algunos casos, para que éstas accedieran a sus requerimientos, pero lo denunciaron ante sus superiores y lo que obtuvieron como respuesta fue traslados de áreas, “y en algunos casos mayor carga de trabajo”.
El juez consideró que esto cercenó la libertad sexual de las víctimas que al estar en una situación laboral desventajosa con respecto al acusado que era su superior, fueron objeto de solicitudes de “favores” sexuales por medio de palabras y gestos.
El juez Sandoval no dio lugar a la suspensión de la condena que estaba solicitando el abogado defensor Manuel Ismael Antón, en base a que su cliente no tiene otros antecedentes penales, sin embargo, el judicial dejó esa tarea en manos del juez de Ejecución de Sentencia.
Durante el juicio oral, una de las testigos de descargo dijo que la más joven víctima denunció a su jefe porque ya no quería estar en esa área, pero el juez se preguntó qué motivaciones tendrían las otras tres mujeres para haber denunciado al igual que la última, por lo que no podía darle valor probatorio a la deposición de la testigo.
La defensa apelará del fallo de primera instancia y solicitarán la suspensión de la ejecución de la condena, dado que su cliente no es un peligro para la sociedad, porque hasta tiene una prótesis en una de las piernas y siempre estuvo anuente a enfrentar la justicia.