Sucesos

Culpable el que mató a su amante


Máximo Rugama

ESTELÍ
Un veredicto de culpabilidad por el delito de asesinato emitieron los miembros de un jurado de conciencia en contra de Edwin Antonio Aguilar, a quien el Ministerio Público inicialmente acusó por el delito de parricidio en perjuicio de su amante, la joven madre Marjurie Sara Rodríguez Zeledón.
El juicio oral y público se prolongó durante casi ocho horas, y a pesar de la insistencia de la defensora pública, Marta Ocón, de suspenderlo porque un testigo que ofreció no asistió, el proceso culminó.
Por tres ocasiones consecutivas el juicio fue suspendido, ya que la primera vez, el defensor privado de Aguilar Guevara abandonó el recinto, y luego porque los testigos que había ofrecido la Defensoría Pública no asistieron.
En la cama
Una serie de argumentos que los testigos emitieron, y las fiscales, Regina Montano y Maricela Pichardo presentaron, como la violencia despiadada con que habría actuado Aguilar contra su víctima, así como la superioridad, desproporción entre ofensa y ventaja (ya que la muchacha estaba acostada en su cama cuando sucedieron los hechos), motivaron, entre otras causas, que la judicial cambiara la tipificación del delito de parricidio a asesinato.
También las fiscales argumentaron que el delito lo cometió Edwin Antonio en el dormitorio de la muchacha en horas de la noche cuando estaba solo, lo que implican agravantes serias.
Montano y Pichardo, a pesar de las múltiples tácticas utilizadas por la defensora pública Marta Ocón, para prolongar el juicio, rebatieron con propiedad y altura todos sus argumentos.
Luego de los alegatos finales, el Ministerio Público solicitó a la juez de Distrito Penal de Juicio, Elizabeth Corea Morales, la pena de 20 años de cárcel.
La Fiscalía basó su petición en el artículo 134 del Código Procesal Penal, que establece de 15 a 30 años de cárcel en estos casos, porque el autor del delito no tiene antecedentes penales.