Sucesos

Extraña historia de abuso en clínica ginecológica

* Supuesta víctima alega haber sido violada por el médico, pero no tiene residuos de semen ni sangre

Lizbeth García

Un médico de 34 años, que labora en una clínica de Monseñor Lezcano, fue acusado en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencias por la supuesta autoría de los delitos de violación y lesiones sicológicas en aparente perjuicio de una de sus pacientes, a quien presuntamente violó en la camilla ginecológica cuando le estaba haciendo un examen de dilatación uterina.
Tratamos de ubicar al especialista, de iniciales S.A.V.C para conocer su versión sobre la grave acusación que en su contra hizo la joven de 25 años A.C.A, pero en la clínica donde éste trabaja informaron que sólo llega los lunes y los jueves, y que no podían facilitar el número de teléfono de su casa, porque supuestamente no lo tienen.
La acusación suscrita por la fiscal Stephanie Pérez indica que los hechos se dieron el 14 de agosto de este año, pero no fue sino hasta esta semana que el Ministerio Público acusó.
Supuestamente la paciente fue atendida por el médico S.A.V.C., quien le diagnosticó infección en las vías urinarias más inflamación pélvica crónica y vulvovaginitis, por lo que le sugirió una dilatación uterina.
La acusación agrega que el 17 de agosto, la paciente regresó para hacerse el examen sugerido. La enfermera Elvia Gómez buscó el expediente y la hizo pasar al consultorio, donde el acusado estaba, y le dijo que se quitara la ropa y se acostara en la camilla en posición ginecológica.
En ese preciso momento la víctima observó que el acusado sacó tres aparatos de aluminio (dilatadores vaginales), para después decirle que se los iba a introducir en la vagina “para relajar el músculo”, pero primero le habría explicado que le iba a aplicar un gel para aminorar el dolor.
Presuntamente el médico le entregó a la paciente una revista para que se distrajera, según la acusación, algo que no suele ocurrir nunca en un consultorio ginecológico. Sin embargo, la relación de hechos revela que después de eso, el acusado introdujo en la paciente los tres dilatadores para luego decirle: “Hágase más abajo que está muy rígida”.
Luego le habría quitado los dilatadores y se habría bajado la cremallera del pantalón para sacarse el miembro viril e introducirlo en la vagina de la paciente, que sorprendida reaccionó apartando su cuerpo, pero supuestamente el acusado la sujetó de las rodillas para seguirla abusando y decirle: “Relajate”.
“Que quede entre vos y yo”
La acusación agrega que la víctima forcejeó con el médico y logró bajarse de la camilla, tomar su ropa y salir del consultorio, pero antes habría escuchado al médico advertirle: “No le digás nada a nadie. Que quede en secreto lo sucedido entre vos y yo”.
Pero la mujer denunció el caso ante la Policía y en la Fiscalía, que para sustentar la acusación presentó seis testigos, incluyendo a la enfermera, un bikini celeste impregnado de una sustancia espesa, el dictamen del forense Alberto González que valoró a la dama el 18 de agosto, para determinar que tenía los labios menores de la vagina y la fosa navicular enrojecidas, hallazgos que los médicos relacionan con violencia sexual; y una pequeña equimosis en la región media externa del muslo, aparentemente ocasionada por el forcejeo entre víctima y supuesto victimario.
También la Fiscalía presentó una valoración que el 21 de agosto realizó la forense María Elena Espinoza, que revela que al momento del examen la joven presentaba alteración síquica, stress agudo con síntomas depresivos, desvalorización, impotencia, sentimiento de fracaso, confusión y miedo a tal punto que no puede dormir sola, lo que indica que hay trauma y lesión sicológica grave.
Contradicción
Sin embargo, la prueba científica contradice lo que dice la acusación, por cuanto la serología forense realizada por la forense Clara Gutiérrez salió negativa para la presencia de semen. También la citología exfoliativa que hizo Ernestina Cuadra dice que el exudado vaginal practicado a la paciente fue negativo para la presencia de espermatozoides.
La perito de la Policía, Yadra Vega, igualmente dice que al examinar la sustancia encontrada en el bikini de la víctima no tenía ni sangre, ni semen ni pelos.
Pese a todo, la Fiscalía está pidiendo cárcel para el acusado que por el momento sigue en libertad, porque en el libelo el Ministerio Público no pidió ni su captura ni que lo citen, pero ayer mismo se personó el abogado Ricardo Polanco, adelantando que hoy presentará formal acusación autónoma en contra del galeno.
Una fuente de la clínica señaló que el caso los tiene sorprendidos, porque el día de los hechos la joven salió muy tranquila de la consulta, a la cual llegó acompañada de su madre. Ninguna dijo nada al personal que estaba a doce metros del sitio donde supuestamente ocurrieron los hechos.
Valga decir que en los juzgados de Managua ya hay antecedentes de pacientes que acusan a sus médicos por delitos de índole sexual, pero en los casos “más sonados” nunca ha habido veredicto de culpabilidad.