Sucesos

Amor fatal

* Todo marchó mal desde el día de la boda, cuando el novio agredió al hijo mayor de la novia * Familias de ambos se oponían a la relación, pero desoyeron las recomendaciones y ocurrió la tragedia * Cuatro hijos quedaron huérfanos, una madre llorando a su hija muerta y otra lamentando la suerte de su hijo, que está tras las rejas

Ernesto García

“Quien oye consejos quiere llegar a viejo”, dice este refrán popular que aparentemente desatendieron la obrera de la maquila, Sara Luisa Linarte, y el moto-taxista, Edward Antonio Espinoza Flores, cuando dispusieron formalizar su relación de pareja que iniciaron cuando ella aún convivía con el padre de sus cuatro hijos

Si Sara Luisa Linarte y Edward Espinoza Flores hubiesen escuchado los maternales y sabios consejos de sus respectivas progenitoras, probablemente ella no hubiese dejado en la orfandad a sus cuatro hijos ni Edward se estaría lamentando de su suerte en la cárcel.
Lo anterior porque doña Sara María Linarte, madre de Sara Luisa, y la señora Edelmira Flores González, madre de Edward Espinoza Flores, aseguran haberse opuesto a que éstos formaran pareja por considerar que no era conveniente para ninguno de ellos.
Pese a la férrea oposición de sus respectivas familias, Sara Luisa y Edward Antonio decidieron formalizar su relación el 21 de agosto de 2004, poniendo fin a una relación que Sara sostenía a escondidas del padre de sus hijos, desde casi dos años atrás.
Violento y vicioso
“Yo siempre le dije a mi hija, Sara Luisa, que esa relación (con Edward) no le convenía, porque él era un hombre violento y vicioso”, sostiene la señora Sara María Linarte.
En términos similares se expresa la señora Edelmira Flores González, porque ella asegura haber advertido a su vástago que su relación de pareja con Sara Luisa no era conveniente.
“Yo le decía a mi hijo que esa relación no le convenía porque los dos tomaban”, subraya la madre del hombre que ahora está preso en la Cárcel Modelo, de Tipitapa, a la espera que un tribunal de jurado decida su futuro.
A diferencia de la tradicional “Luna de miel”, que es la época más romántica de todo matrimonio, la de Sara Luisa y Edward Antonio resultó ser el preámbulo de una tragedia familiar.
La misma noche en que la pareja festejaba su matrimonio en un bar de Ciudad Sandino, conocido como “Cachiro”, Edward Antonio, aparentemente sin causa justificada, le rajó la cabeza a William Javier Sánchez Linarte, el mayor de los cuatro hijos que procreó Sara Luisa con su primera pareja.
Quizá por esa razón es que William Javier, al referirse a la relación de su madre con Edward Antonio, en algunos momentos suelta algunas expresiones duras como “mi mamá dejó de comer pollo por comer piedras”, en alusión directa al hecho que Sara Luisa se separó de su padre por el hombre que terminó con su vida.
Lo sucedido la noche de la boda únicamente fue el inicio de lo que sería una corta y tormentosa vida matrimonial, porque según doña Sara María Linarte y los hermanos de la fallecida, a los diez días del casamiento, el hombre, convertido en un energúmeno, la “cargó” a puntapiés en una calle de Ciudad Sandino.
Lo que mal inicia, mal termina
Aquella vida matrimonial que a todas luces inició mal, continuó y concluyó de igual manera, a como lo demuestran los hechos que siguieron después de aquella tormentosa “Luna de miel”.
Transcurría la Semana Santa del año 2005, cuando se produjo un grave incidente en la laguna de Xiloá, cuando Sara Luisa, en compañía de su madre, se divertía en una alegre “bailongo”. Edward llegó y supuestamente intentó ahogar a su mujer en las aguas de ese centro turístico.
“Ese día yo le dije a mi hija que nos fuéramos, porque allí andaba ese hombre (Edward), pero ella me dijo: No se preocupe, mamá; pero cuando ella se metió al agua, él intentó ahogarla”, relata la adolorida madre.
Veinte meses después del desenlace trágico que terminó con la vida de Sara Luisa Linarte, cuando presuntamente Edward Antonio Espinoza estrelló contra un trailer la motoneta donde también viajaba María Ester Medrano Cruz, nuera de Sara, la familia de esta última cree que el hombre se juntó con Sara no por amor, sino por interés.
“Dame la escritura”
Según los familiares de Sara Luisa, en cierta ocasión Edward le exigió a su esposa que le entregara la escritura de la casa que su madre le heredó, porque deseaba comprar una “caponera” nueva.
Pero como Sara Luisa se negó a facilitar el referido documento a su pareja, diciéndole que el mismo estaba en poder de su mamá, entonces Edward le habría respondido: “Entonces vos no tenés ni v... la que tiene es tu madre”, según los familiares de la difunta.
La captura de Edward, hace tres semanas, después de un largo proceso investigativo, ha revivido las diferencias entre las dos familias, que están nuevamente enfrascadas en una lucha legal.
La familia de Sara Luis Linarte está dispuesta a demostrar que su muerte no fue accidental, sino premeditada, a como sospecha el Ministerio Público, que está pidiendo que el hecho sea tipificado como parricidio.
“Fue accidental”
La familia de Edward Antonio sostiene que lo sucedido la noche del 25 abril de 2005 fue accidental, y que éste nunca tuvo intención de matar a la mujer que amaba, según palabras de Edelmira Flores González
“Mi hijo no quiso matar a esa mujer, porque ellos se querían mucho, lo que hubo fue un accidente”, dice doña Edelmira, quien argumenta que su hijo ahora está preso por haber abandonado “los caminos de Dios y haberle desobedecido”.
La madre de Edward, quien afirma no guardar rencor contra los que acusan a su vástago de haber dado muerte a la mujer que superaba en edad a su hijo, dice que lo único que espera es que los testigos digan la verdad durante el juicio programado para el próximo 19 de octubre.
La señora Flores acusa a la familia de Sara Luisa de haber agredido en varias ocasiones a su hijo.
Reveló además que su hijo le ha confiado que después del accidente escuchó una voz que le decía: “Corré, corré, huí”, con lo que aparentemente justifica el haber huido de la escena del accidente pare presentarse en la Policía tres días después del horrendo hecho.
En aquel entonces Edward Antonio no quedó preso porque la Policía de Tránsito de Ciudad Sandino determinó que no hubo dolo, sin embargo, la Fiscalía rechazó el informe policial del accidente y realizó sus propias investigaciones para descubrir que el sospechoso sí tuvo intención de matar a su pareja, lo acusaron, pidieron su captura y ahora está tras las rejas, esperando jurado.