Sucesos

Justicia terca en historia de amor

* ¿De qué manera entenderán los jueces y magistrados que no hubo abuso sexual, sólo amor? * Pareja separada por las rejas y distanciada por la necesidad, ya que ella se fue a trabajar a Managua * ¡¡Por favor, ayúdenme!”, clama este joven desde el presidio

Máximo Rugama

Año y medio ha transcurrido desde que Germán Suárez Barahona, de 29 años, fue “perdonado” por los padres de la joven de 17 años que hoy es su esposa, después que lo acusaron por el delito de violación. Sin embargo, el hombre sigue detenido y no hay ni una señal que indique que la justicia remediará esta situación anómala que separa a una familia en ciernes

ESTELÍ
Germán ya era un presidiario cuando contrajo matrimonio el 13 de mayo del año pasado con Ceidy Mayela Lumbí Fuentes, la joven con quien sostuvo amoríos de forma voluntaria. Para aquel entonces, la muchacha había convencido a sus padres de que desistieran de la acusación, porque todo lo sucedido era producto de la atracción que ambos sentían, y de esos encuentros furtivos había nacido en ellos el amor.
En esa fecha nupcial, la madre de la novia, doña Jackelin Fuentes Rodríguez, dijo a este periodista que le pedía públicamente disculpas al que oficialmente se convirtió en su yerno, porque ella fue quien decidió acusarlo ante la Policía y las autoridades del Ministerio Público.
Con el paso del tiempo y la insistencia de su hija, la madre reflexionó y comprendió que un acto de amor no podía poner en prisión a un hombre, peor aún, después que éste contrajera nupcias con la que en este caso sería “la ofendida”.
El casamiento, llevado a cabo por el abogado Uriel Tercero Guevara, a solicitud de la jurista Luisa Toruño, tuvo lugar en el local del Sistema Penitenciario de Estelí, donde hubo una ceremonia solemne y en la que este periodista fue invitado especial.
De mano en mano
El desistimiento o perdón por el delito del que lo acusaban fue tramitado ante las autoridades judiciales de Estelí, pasando hasta al juez de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de Sentencias para el departamento de Nueva Segovia, doctor Luis López.
El caso debe ser tramitado en la Sala Especializada de la Corte Suprema de Justicia, donde al parecer fue “engavetado”.
Pero las injusticias no paran ahí. Germán, según dijo, se encuentra sin abogado defensor que le gestione su libertad, y al paso que va llegará la Navidad y le tocará pasar encerrado en las cárceles del Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, de Estelí.
Pese a que hay quienes se preocupan por dejar en libertad a connotados narcotraficantes, asesinos y toda suerte de maleantes, a este muchacho al parecer la suerte lo olvidó, a como lo hicieron las autoridades que aplican y administran justicia.
Lo mismo sucede con los organismos de defensa de los derechos humanos del departamento de Nueva Segovia, de donde es originario Germán Suárez Barahona, quien aun así no renuncia a su ilusión de salir algún día en libertad, reunirse con sus familiares y su esposa Ceidy, y dejar atrás el pasado de sufrimiento.
Mientras llega ese día, Germán recibe en prisión la visita de sus hermanos y demás familiares, porque sus padres ya fallecieron. Sus parientes cercanos tratan de darle consuelo para que sobrelleve estos días de encierro con paz interior.
Esposa lejos
“Para mí es difícil estar aquí, injustamente encarcelado, porque para peor situación, mi esposa viajó desde Dipilto (municipio de Nueva Segovia) a Managua, desde hace dos meses, para trabajar, y no la he podido ver desde entonces”, se lamentó este hombre.
Aun así, reconoce que un domingo reciente llegó la joven Lumbí Fuentes al Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, pero como no era día de visita, no pudo entrar verlo.
Recordó Germán que su suegro, Noel Lumbí Caballero, quien adoptó una posición moderada en este caso, después de disculparse por el error cometido, le prometió que le ayudaría para que recobre su libertad. Y al parecer el señor Lumbí Caballero ha realizado las gestiones a su alcance, para ver a su yerno en libertad y junto a su amada, pero todo ha sido infructuoso.
“Mire esto... es triste estar casado y que su esposa esté lejos”, acotó Suárez, quien es de la idea de que si un hombre se casa con una dama, su ilusión es estar juntos. “Imagínese aquí. Yo preso y ella lejos de mí. Es cruel esto que han hecho conmigo las autoridades”, sentenció.
Por pobreza
Con su casamiento Germán pensó ser feliz, pero la angustia se le acrecentó.
Llamó a las autoridades de la Corte Suprema de Justicia, a los organismos de defensa de los derechos humanos a nivel central, es decir, los que tienen sus sedes en Managua, para que no se olviden de él. “Yo soy de escasos recursos, por falta de dinero estoy aquí”, acotó.
“Si tuviera dinero, quizá ya un abogado privado me hubiera sacado”, dijo. Este caso de Germán es de sobra conocido por las autoridades locales y nacionales del Poder Judicial, pero él siente que sólo Dios le puede ayudar.
El temor más recurrente de Germán es que si sigue en la cárcel, perderá a su esposa y su matrimonio naufragará sin siquiera haber comenzado.
Quienes conocen este caso creen que las autoridades deben permitir que estos jóvenes esposos sean felices, lo que empezaría por liberar Germán, pues él “ya sufrió suficiente”.