Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Liberan a “leguleyos”
En audiencia especial de control de legalidad, la juez Segundo Penal de Juicio revocó la medida de prisión preventiva que pesaba sobre Bismarck Alí Rivas, Jairo Antonio Pérez y Leonidas Encarnación Vásquez, quienes ahora se encuentran bajo arresto domiciliar, pero el lunes dos de octubre tendrán que enfrentar juicio oral y público por delitos contra la fe pública. Rivas fue acusado por estafa por supuestamente actuar como notario público sin estar autorizado para hacerlo, mientras que los otros fueron señalados por usurpación de títulos al supuestamente hacerse pasar como abogados usando los números de registros de dos abogadas. El abogado defensor Manuel Ismael Antón señaló que la Juez de Juicio admitió el acuerdo reparatorio mediante el cual los acusados indemnizaron a todas las víctimas con 2,100 dólares, pero sólo en lo que hace a la estafa, por lo que el juicio versará sobre el otro delito.
Hurto millonario con
“clientes fantasmas”
Noventa “clientes fantasmas” supuestamente compraron al crédito más de 1.3 millones de córdobas en materiales en la “Ferretería Jenny”, de Managua, cuya representante, Josefa Ernestina Rodríguez, se declaró ofendida ante las autoridades por hurto con abuso de confianza y falsificación de firmas, delitos que la Fiscalía les achacó a Erick Adrián Torres Valverde, de 29 años, y a Yáder Enrique Rivas Larios, de 21. La acusación radicada en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencias indica que Torres trabajó como vendedor desde el dos de enero de 2004 hasta el 21 de abril de 2006, mientras que el otro laboró del seis de noviembre de 2005 al 21 de abril de 2006, pero entre febrero y marzo de 2006 se habrían apoderado en diferentes momentos de mercadería de la ferretería por el orden del millón 295 mil 320 córdobas con 83 centavos. Según la Fiscalía, los acusados solicitaban crédito usando el nombre de varias decenas de clientes de la empresa, cuyas firmas habrían sido falsificadas en las solicitudes y facturas de créditos de los mismos, quienes pese a que eran “fantasmas” hasta recibían sus materiales. El Ministerio Público aseguró que la mercadería que salió de la ferretería fue a parar al mercado negro. Para probar los extremos de la acusación, la Fiscalía presentó 16 testigos, 90 facturas y el peritaje de las firmas de los clientes verdaderos que fueron comparadas con las firmas de los clientes “fantasmas”.