Sucesos

“Chico Chorizo” y el misterio de su muerte

* Familia menciona a “La Zorra”, “El Bichudo” y “Culo” como los tipos que lo aniquilaron a tubazos

Ernesto García

Los sujetos apodados “La Zorra”, “El Bichudo” y “Culo”, son para los familiares de Juan José Picado Martínez, alias “Chico Chorizo”, quienes le quitaron la vida de varios tubazos a este último la medianoche del jueves, en la entrada al basurero de Acahualinca.
La presunta autoría del crimen de los sujetos antes mencionados le es imputada por Jennifer del Carmen Calderón Martínez, hermana de “Chico Chorizo”, quien aparentemente fundamenta sus sospechas únicamente en los rumores que corren entre los vecinos.
Jennifer del Carmen Calderón, quien ayer recorría las calles cercanas a los Envases “Oso”, donde vivía su hermano, recolectando dinero para poder comprar el féretro, dijo desconocer las razones por la cual Juan José fue ultimado a tubazos.
Jennifer reveló que Juan José llegó con vida al Hospital “Lenín Fonseca”, pero a los pocos minutos expiró. Aunque la mañana de este viernes las investigaciones apenan iniciaban, extraoficialmente se conoció que el crimen de “Chico Chorizo” podría tener como móvil una “pasada de cuenta”.
Antecedentes de salvajismo
“Hace como un mes, ‘Chico Chorizo’ le metió una paliza a un hombre a quien le abrió la mitad de la cabeza, pero no puso denuncia y únicamente dijo que él resolvería lo sucedido”, reveló una fuente policial, quien argumentó que este joven era considerado “el azote” del sector, por su comportamiento violento.
Pero Jennifer del Carmen Calderón dijo que hace un mes no es posible que su hermano haya agredido a la persona mencionada por el informante, porque para ese entonces Juan José estaba convaleciendo.
“No puede ser que mi hermano haya golpeado a otra persona hace un mes, porque él estaba en la casa recuperándose de una puñalada que le propinó “La Zorra”, aseguró Calderón.
Con su violento deceso, “Chico Chorizo”, quien se ganaba la vida recogiendo desperdicios reciclables en el basurero de Acahualinca, deja en la orfandad a dos niñas de cinco y un año respectivamente.