Sucesos

Un muerto a balazos y un despedazado a machetazos

* Dos asesinatos se registraron en Jinotega, pero sólo uno tiene el robo como móvil a la vista

Francisco Mendoza

JINOTEGA
Dos jóvenes campesinos fueron asesinados en el departamento de Jinotega, donde uno murió con un tiro de escopeta en el pecho y el otro a consecuencia de 23 machetazos que le propinaron en diferentes partes del cuerpo, informó la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía departamental.
El primer hecho sangriento se registró en la comarca Pita Abajo, Valle Los Rodas, a eso de las seis de la tarde, cuando el campesino José Alfonso Castro Machado, de 35 años, regresaba a su casa después de haber visitado a un enfermo, sin imaginarse que en el camino lo estaban esperando para quitarle la vida.
Se conoció que cuando Machado pasaba por un lugar solitario, elementos no identificados le dispararon con una escopeta, y el proyectil le impactó en el pecho, causándole la muerte de forma instantánea.
Luego, el o los asesinos se dieron a la fuga, pero antes se llevaron cuatrocientos córdobas que portaba Castro, por lo que se sospecha que el móvil del crimen fue el robo.
La teniente María Auxiliadora Siles, segundo jefe de la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía departamental, señaló que los agentes están realizando las investigaciones para dar con los autores de este hecho sangriento.
El otro suceso fue tipificado por la Policía como asesinato atroz. Éste se registró en la comarca San José de Wina, municipio de El Cua, donde fue asesinado Elvin Noel Pérez Reyes, de 25 años, quien salió de su casa a realizar unas diligencias personales, pero ya no regresó, según informaron sus familiares a la Policía.
Sobre una piedra y ensangrentado
Éstos aseguraron que Elvin, quien habitaba en la comarca Buenos Aires, no dijo hacia dónde iba, por lo que al no regresar comenzaron a buscarlo, hasta que unos campesinos de la comarca San José de Wina encontraron el cuerpo del joven, sobre una piedra, boca arriba y cubierto de sangre. Éstos dieron aviso a los habitantes del lugar, en un esfuerzo por identificar a la víctima, debido a que al inicio no la reconocían.
El cuerpo del joven campesino presentaba veintitrés machetazos en diferentes partes del cuerpo, y algunos le habían desfigurado el rostro. El cadáver fue reconocido por su suegro, quien dio parte a sus familiares y a la Policía, que se presentó al lugar para realizar las investigaciones respectivas.
Hasta el momento se desconoce quiénes pudieron ser los autores de este crimen que mantiene alarmados a los habitantes del lugar, por la forma sádica con que terminaron con la vida del joven, así como el móvil que los llevó a actuar de forma tan desalmada, por lo que las autoridades policiales seguirán con las investigaciones hasta capturar y castigar a los criminales.