Sucesos

Asesinos mal agradecidos

* Padre del alcalde de El Crucero les daba albergue, comida y hasta les apoyaba económicamente, y le pagaron dándole una horrible muerte

Lizbeth García

Aunque nada podrá aliviar la pena que sienten por la desaparición física de su ser querido, el alcalde de El Crucero, Carlos Hernández, y sus dos hermanas, en medio de llantos y desmayos imploraron a las autoridades judiciales que castiguen con la pena máxima de 30 años de presidio a “los cuatro cuervos” que se aprovecharon del cariño que les profesó su padre, para “morder la mano de quien les dio de comer”.
Y es que Ofelia y María Auxiliadora revelaron que su padre, José Guadalupe Sequeira, de 67 años, había acogido desde hacía dos meses a Ramón Antonio Puerto, de 19 años, como un hijo; pero el 20 de septiembre el “mal hijo”, en compañía de Teófilo José Sánchez, alias “El Pelón”, de 21; Wildon Antonio Sánchez, de 20, y Wiston Javier Pavón Mercado, de 21 años, conocido como “Cara de Vieja”, mataron a bayonetazos al afectado.
Los hijos de la víctima aseguran que hay más personas involucradas en el crimen, “porque le habían robado a mucha gente, y por eso Ramón Antonio y su grupo de asesinos querían ‘multiplicar’ lo robado con el dinero de mi padre”, confirmó Carlos Hernández.
Prisión preventiva
Por el crimen, primero fue detenido Ramón Antonio, pero en menos de 24 horas la Policía capturó a Teófilo y a Wiston para ponerlos a la orden de la Fiscalía que este jueves los acusó en el Juzgado Tercero Penal de Audiencias por asesinato, delito por el cual el juez suplente Sergio Manzanares les decretó la prisión preventiva y les programó audiencia inicial de juicio para el seis de octubre.
La familia de la víctima no descartó la posibilidad de solicitar en la próxima audiencia la recalificación del delito, para que el mismo no se tenga como un asesinato simple, sino como asesinato atroz, dado que hicieron sufrir innecesariamente a la víctima asestándole múltiples estocadas, aunque después de las primeras ya estaba muerto.
Durante la audiencia preliminar del proceso, la fiscal Edith Noemí Tuckler detalló todas y cada una de las pruebas con las que cuenta la Fiscalía para llevar a los tres acusados a juicio, pero también solicitó al juez la orden de captura para Wildon Antonio Sánchez, quien después de que los otros habían apuñalado al sexagenario, tomó la bayoneta y les dio las últimas estocadas para asegurarse de que quedara muerto y se llevó el arma blanca.
Esto ocurrió dentro de una quebrada ubicada a unos 200 metros de la entrada de la hacienda “La China”, sitio al cual llegaron a bordo de la camioneta negra, placas M020-557, en la que la víctima se subió bajo engaños.
Ahí Ramón --a quien don José Guadalupe le dio su cama, albergue, comida y hasta leche para sus hijos--, le entregó la bayoneta a Teófilo para que le diera varias estocadas en el tórax, mientras Wiston y Wildon sostenían a la víctima.
“Cría cuervos”
Después, estos dos últimos y Ramón también le propinaron varias estocadas a don José en diferentes partes del cuerpo, para que finalmente Wildon “lo rematara” y escondiera el arma.
Vale decir que a todos ellos, don José Guadalupe los trataba tan bien que hasta refrescos les servía cuando llegaban a su casa en San Rafael del Sur.
Según el dictamen médico que la Fiscalía ofreció al juez Manzanares, el afectado murió a causa de hemorragia por laceración pulmonar.
La acusación dice que después Wiston le quitó el pantalón al fallecido, para ver si andaba dinero, pero como no encontró nada, decidieron semienterrar el cuerpo al pie de un árbol de sardinillo, dejando la cédula y otras pertenencias de la víctima tiradas en el sueño, y luego se fueron muy tranquilos con dirección hacía la hacienda “El Chile”, como si nada hubiese pasado.
Al final de la audiencia de ayer, Ofelia Hernández, hija de don José y jefe de Enfermería del Centro de Salud de San Rafael del Sur, se desmayó por la pena, pero ya recuperada y llorando, les gritó asesinos a los tres acusados, que tuvieron que salir custodiados del juzgado. Uno de ellos pidió que lo juzgaran por separado, pero la solicitud no prosperó.
Finalmente Carlos Hernández dijo que está seguro de que su padre está en los cielos, y agradeció a la Policía y a la Fiscalía por todo el empeño que pusieron en el caso.