Sucesos

Breves judiciales


Lizbeth García

Un cuarto de millón hurtado en el Banpro
Pese a que en los bancos hay guardas privados y cámaras de seguridad que filman todos los movimientos de los clientes y empleados, extrañamente un cajero del autobanco del Banco de la Producción, sucursal San Luis, llamado Ariel Fernando Gonzalo Villarreal, de 30 años, supuestamente hurtó 250 mil córdobas con 13 centavos y 38 mil 700 dólares, hecho acaecido el 13 de septiembre, según indica la acusación que este fin de semana presentó la Fiscalía. La juez Octavo Penal de Audiencias, Karla García, admitió el libelo acusatorio y reconoció que el reo estuvo detenido ilegalmente, pero le decretó la prisión porque podría intimidar a los testigos, que son sus compañeros de trabajo, y programó la audiencia inicial del juicio para el dos octubre, a las 11 de la mañana. La acusación dice que horas antes del crimen, que fue a las ocho de la noche del 13 de septiembre, Gonzalo fue objeto de un “arqueo sorpresa”, pero todo estaba correcto. En ese momento tenía un millón 26 mil 88 córdobas con 55 centavos y 51 mil 282 dólares 93 centavos. Minutos después, aprovechando que estaba solo, aparentemente tomó parte del dinero y lo escondió entre sus ropas. Luego entregó a la jefa de servicios bancarios, Lila Balmaceda, los dos sacos con el resto de dinero para ser guardados en la bóveda.
Acusado por violar analmente a su esposa
Un hombre de 29 años, llamado José Israel Sánchez Reyes, fue acusado este fin de semana en el Juzgado Octavo Penal de Audiencias por presuntamente haber violado vaginal y analmente a su propia mujer, de 32 años, a quien después de haber abusado aparentemente la mantuvo amarrada por tres días. La juez Karla García admitió la acusación y decretó la prisión contra el “violento maridito”, que deberá volver a comparecer en el juzgado el 29 de septiembre a las diez de la mañana. De la relación de hechos se desprende que el delito ocurrió el 18 de septiembre en Villa Reconciliación, cuando la víctima llegó a su casa por la mañana y su marido le reclamó porque no había llegado a dormir la noche anterior, la lanzó con fuerza sobre la cama y le arrancó toda la ropa. Presuntamente después la amarró de pies y manos, empezó a besarle el cuello, pero como la dama gritaba, le tapó la boca con una pañoleta verde, seguidamente la penetró por las dos vías hasta provocarle dolor en el vientre, malestar que el acusado trató de calmar dándole a tomar gaseosa con una sustancia que la mareó. La víctima asegura que los días subsiguientes estuvo amarrada, y su captor sólo la soltaba para bañarse, comer e ir al servicio higiénico, hasta que el 21 de septiembre la desamarró, no sin antes amenazarla de que si lo denunciaba “algún día iba a salir (de la cárcel) y que le pasarían peores cosas”. También supuestamente el acusado se llevó un minicomponente propiedad de la víctima, valorado en un mil 408 córdobas.