Sucesos

Acribillan a “Juan 22”

* Autor era considerado “amigo” de la víctima y, al parecer, su actitud criminal fue para saciar sed de matar o cumplir con el papel de sicario * Preguntó por un cargador de Makarov que deseaba comprar en el reconocido negocio del ahora occiso

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Las actitudes criminales por cualquier motivo en Las Minas y Waslala, donde los pistoleros matan hasta por puro placer, siguen siendo un referente nacional, por el aumento de fallecidos. Se registran ocho personas muertas en menos de dos semanas.
La última víctima respondía al nombre de Juan Valdivia Dormus, de 28 años, mejor conocido como “Juan 22”, quien murió acribillado de ocho disparos, propinados presuntamente por Rudy Urbina Ruiz, de 20 años, en el rostro, tórax, costados y piernas, dentro de la propia casa-negocio que la víctima tenía en el poblado de El Naranjo, jurisdicción del municipio de Waslala, departamento de Matagalpa.
El hecho sangriento se suscitó la tarde del martes último, pero hasta ayer no estaban claras las circunstancias del crimen, según la Policía Nacional, versión a la que también se suma el vocero policial en Las Minas, teniente Fidel Roque.
Extraño motivo
La única información que tiene a mano la Policía en El Naranjo es que el autor de los disparos llegó al negocio de la víctima, en busca de un cargador de proyectiles de pistola Makarov, y por el cual preguntó para comprar.
Pero como Juan Valdivia, expendedor de armas, proyectiles y abarroterías, además de reparador de rifles y revólveres, respondió con la cabeza hacia abajo que no tenía, sin interesarse por quién era el visitante, al que no miró porque se encontraba ocupado, el señalado sacó una pistola, presuntamente Makarov, con la que le disparó a quemarropa al comerciante, quien expiró de forma instantánea.
Maritza Valdivia Castro, esposa del ahora occiso, aseguró a la Policía de Waslala que Rudy Urbina mató a su esposo, “sólo porque él (la víctima) le dijo que no tenía cargador de Makarov. Por eso le quitó la vida”, insistió.
Pobladores de El Naranjo aseguran que el victimario y el hoy difunto se conocían muy bien, hasta eran muy buenos “amigos”, y por ello se muestran asombrados porque no encuentran una explicación convincente que llevara al señalado a perpetrar el crimen contra su “amigo”.
La Policía en el lugar investiga el caso y no descarta una “pasada de cuenta”, en la que, incluso, podría haber autor intelectual. Después del crimen, el hechor huyó del lugar.
El teniente Fidel Roque comentó que la víctima era un personaje y una referencia en El Naranjo, hasta donde la Policía en Las Minas llevó una ofrenda floral, con la que muestra el pésame a la familia doliente.