Sucesos

Hermanas perecen en incendio

T La segunda planta tomó fuego por cortocircuito y las llamas impidieron que bajaran T Todo señala que sólo una, la de 18 años, despertó y pidió auxilio, y la otra, una quinceañera, se asfixió mientras dormía T Un bebito de un año, hermano menor de las víctimas, fue rescatado con vida por la empleada

Indescriptible tragedia

“¡Ay, mis hijas! ¡Dios mío, no puede ser!… mis niñas están adentro, por favor ayúdenlas”, eran los gritos desesperados de Sandra Pantoja y Mario José Rivas, al ver que sus dos hijas adolescentes fallecían dentro de su casa, que estaba en llamas.
Pese a la intervención rápida de miembros de la Dirección General de Bomberos (DGB), no se pudo hacer nada por salvar a las muchachas de 18 y 15 años, porque la casa se incendió rápidamente y las vías de escape quedaron inaccesibles, amén que se presume que la reacción tardía de las muchachas se debió a que estaban dormidas al inicio del siniestro.
Las hermanas Ana Gabriela y Raquel de los Ángeles Rivas Pantoja, de 18 y 15 años, respectivamente, fueron las víctimas fatales de incendio. El cuerpo de una fue encontrado en la cama y la otra a la par, lo que hace suponer que intentó salir, pero la escalera estaba en llamas, por lo cual regresó al cuarto, a pedir ayuda desde una ventana.
Fatal casualidad
Un hecho que conmociona a familiares y vecinos que comentaban en las cercanías de la vivienda, es que Raquel de los Ángeles hace dos meses celebró la fiesta que toda adolescente desea: sus quince años, y lamentablemente ayer no tuvo clases por lo que se quedó dormida un rato más.
En cambio, Ana Gabriela, estudiante de primer año de Administración de Empresas de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN), estaba descansando, porque estaba en el turno de la tarde.
El comandante Iván Tijerino, director de operaciones de la DBG, dijo que la información preliminar de los investigadores indica que un cortocircuito fue la causa del incendio.
Según el comandante de bomberos, al llegar encontraron totalmente en llamas la planta alta de la casa, donde las personas que estaban dentro ya habían fallecido. “Lo más probable es que hayan muerto por aspiración de humo y después se quemaron…, desgraciadamente no pudimos hacer nada”, dijo Tijerino.
Asimismo, señaló que la casa estaba totalmente sellada, muy segura, lo que dificultó el rescate, pues hubo que arrancar las verjas para penetrar. Éste es el primer caso que se reporta en el año en el que no se logra sacar con vida a las víctimas.
Agonía sin agua
Pero también hubo dificultad con el agua, y a pesar de que los bomberos llamaron a Enacal, no hubo respuesta, y cada vez que se terminaba la pipa iban abastecerse, de igual manera sucedió con ENEL, por lo que agrega el comandante que “tal vez no están trabajando”.
Cabe señalar que los Bomberos movilizaron a 27 efectivos, tres carros de combate de incendio, dos carros abastecedores y una ambulancia. Por su parte la Cruz Roja Nicaragüense movilizó seis unidades con 18 miembros.
“Yo estaba reparando un carro cuando miré que se incendió al lado del medidor, y en cuestión de segundos toda la casa estaba en llamas”, dijo Juan Bosco Moreno, trabajador de un taller vecino.
Uno de los que llegó de inmediato a la escena del siniestro fue Juan Carlos Ocampo, quien salió al escuchar los gritos desesperados de una de las muchachas que desde el segundo piso pedía auxilio. “Salimos corriendo, como tenemos herramientas, con una coba tratamos de sacar a las muchachas, pero era demasiado tarde, me subí, me caí, mi amigo también, no pudimos hacer nada”, lamentó Ocampo.
Niño y doméstica se salvan
En toda esta tragedia que enluta a la familia Rivas Pantoja, hay una buena noticia, y es que se logró salvar al pequeño Rodrigo Rivas Pantoja, de un añito, el hijo menor de la pareja, el que estaba jugando en la planta baja. “No sé cómo empezó el incendio, lo que hice fue salir con el niño, cuado regresé fue imposible entrar por la muchachas”, explicó entre sollozos la doméstica Erlin Zeledón.
Por su parte, el comisionado mayor Julio González, segundo jefe de la Policía y quien se movilizó al lugar con gran parte de agentes de la Cuarta Delegación y patrulleros, para preservar el lugar, dijo que la escena es sumamente lamentable, y se solidarizó con un miembro de la Policía, que es familiar de las adolescentes y llegó al lugar de la tragedia.
El cuadro se hizo cada vez más doloroso y dramático, con los padres abrazados y llorando cuando la ambulancia del Instituto de Medicina Legal trasladaba los cuerpo de las muchachas calcinadas. Ana Gabriel y Raquel de los Ángeles habitaban en el barrio Larreynaga, del puente cuatro cuadras abajo una cuadra al sur.