Sucesos

Homicidio entre “cristianos”

* “Oveja negra” mata de un empujón a cincuentón que invitaba a visitar la iglesia para alejarse del pecado * Bien dice el refrán: “Quien se mete a redentor, muere crucificado”

María Mercedes Urroz

A las tres y media de la madrugada de este domingo falleció en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, Eduardo Sánchez Ramírez, de 52 años, un cristiano que murió a consecuencia del trauma craneal que sufrió al caer al suelo tras haber sido empujado por uno de sus vecinos, quien se molestó porque la víctima invitó a otro a dejar la vida del pecado.
Doña María Lidia López Marín, de 32 años, relató que su cónyuge se encontraba sentado en la esquina de su casa, cuando de repente pasaron dos muchachos.
Don Eduardo invitó a uno de ellos a visitar la iglesia, lo que molestó al otro identificado como Matilde Zapata.
“Mi marido le dijo: ‘Jorge, ¿cuándo te vas a componer? Buscá cómo ir a la iglesia’, entonces Matilde Zapata se molestó y se pelearon. Luego Matilde lo empujó y cayó en el pavimento, lo que le provocó una herida en la parte trasera de la cabeza”, detalló la viuda, al explicar que todo ocurrió el 28 de agosto.
Después llevaron al herido al hospital, donde falleció ayer. La familia del finado llegó a un acuerdo con Matilde Zapata, a quien no denunciarían a cambio de que se responsabilizara económicamente con doña María Lidia, a quien debía entregar dinero semanalmente para la alimentación de los dos menores hijos de Eduardo Sánchez.
Delito perseguible de oficio
Pero ahora que Sánchez falleció, la historia cambia, porque lo que inicialmente era una lesión se convirtió en homicidio culposo, el cual es perseguible de oficio, es decir, no hace falta denuncia para que la Policía lo investigue.
“Yo no sé cómo voy a hacer, porque yo padezco de desmayos y mis niños, los gemelos de tres años y el mayor de nueve, están muy pequeños. Estos días se ha hecho difícil y ahora no sé… Espero que Dios me ayude”, agregó López.
Eduardo Sánchez Ramírez habitaba en el barrio Bóer, del Estadio Nacional dos cuadras arriba, una cuadra al sur, en una humilde casita esquinera.
La viuda está solicitando la colaboración de los lectores de EL NUEVO DIARIO, ya que queda con tres menores que mantener y ella está muy enferma.