Sucesos

Licor y caballo cimarrón “no ligan”

* Hábil domador, en estado de ebriedad, montó la bestia que pretendía adiestrar, pero cayó y murió

Alberto Cano

DIRIAMBA, CARAZO -El licor estuvo de por medio en la trágica muerte del diriambino Rafael Antonio Flores Álvarez, de 31 años, quien estaba acostumbrado a domar caballos cimarrones, pero cedió a los saltos de un bravo equino al que quiso amansar después de haber estado ingiriendo tragos con unos amigos.
El joven Flores, que habitaba en Villa San Ramón, horas antes de subirse a como pudo al caballo que amansaba estuvo tomando tragos, confirmó uno de sus sobrinos, quien considera que el estado en que andaba su tío no era para que subiera al brioso corcel, a pesar de la gran experiencia que tenía el jinete, ya que estaba acostumbrado a montar caballos bravos desde cuando era chavalo.
Lo más probable, según los familiares del domador, es que el caballo se asustó cuando el jinete lo montó, por lo que emprendió la marcha desesperadamente, mientras Álvarez se aferraba a la montura, de la cual resbaló, y murió desnucado, según determinó el forense Reynaldo Cruz Jirón. El joven Álvarez, quien ayer fue sepultado en su natal Diriamba, era el segundo hijo de don José Flores Romero, quien toca el pito y el tambor en el baile del “Toro Guaco”, que todos los años acompaña a San Sebastián durante sus fiestas patronales.
Además de jinetear y amansar caballos furiosos, el joven Flores, en los tiempos libres, se dedicaba a elaborar máscaras para los bailes tradicionales de Diriamba.