Sucesos

Complacía a consorte con verlo hacer el sexo con otra

* La última vez el hombre la arrastró y hasta le mordió la mano para que presenciara “cochinadas” con rival * Víctima asegura que en una de tantas le cortó el pelo con un machete, con el que la amenazó si lo denunciaba

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Una mujer comprometida fue sometida, o más bien complacía a su consorte, a quien desde cerca tenía que mirar fijamente mientras éste sostenía relaciones sexuales con otra mujer.
El colmo es que la protagonista de esta historia hasta sufría agresiones físicas y verbales cuando se negaba a presenciar lo que ha calificado como “cochinadas” dentro de su casa y en la misma cama donde más tarde se acostaba con su cónyuge.
La práctica de esta perversión sexual, según la víctima, Bernarda Rivera Martínez, se estaba volviendo frecuente, hasta que decidió no seguir viendo las humillantes escenas lascivas dignas de cintas pornográficas, y denunció su caso en la delegación policial de Rosita, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Pero la formal denuncia no obedeció concretamente por la presunta patología libidinosa de su pareja, Alfonso Ríos, de 36 años, y por las supuestas exigencias aberrantes a las que dice haber sido sometida.
La denuncia fue por un leve mordisco en la mano izquierda, ocasionado por el señalado, y todo “porque me negué a seguir viendo esas cochinadas”, dijo la denunciante.
Refirió que cuando se opuso a presenciar la relación sexual entre su cónyuge y la amante de éste, a quien Bernarda sólo identifica como Norma, su hombre supuestamente la arrastró del pelo, el cual tiempo atrás le recortó con un machete cuando ella se negó a complacerlo con mirar detenidamente lo que hacía con la otra.
Tres meses de infierno
La víctima, de apariencia humilde, campesina y agraciada, manifestó que tenía sólo tres meses de convivir con su pareja, tiempo en que no encontró la felicidad, sino el infierno, al ser sometida a una de las peores perversiones sexuales que mujer alguna pueda imaginar.
Aseguró que ahora le cuesta dormir, porque constantemente sueña estar frente a su compañero de vida saciando sus instintos sexuales con otra mujer, y se muestra nerviosa porque dice estar amenazada de muerte por el señalado, por la denuncia de la tormentosa y aberrante relación marital.
La Policía inició las investigaciones correspondientes, pero aún no logra la captura del denunciado.