Sucesos

Hijo de comisionado muere en espantoso accidente

* Se trata de Hamyn Gurdián junior, quien se estrelló contra un poste de energía al tratar de esquivar a un vende helados * Socorristas y bomberos lucharon hora y media para recuperar el cuerpo prensado entre la chatarra * Una hora y media después, otra señora murió atropellada

Entre el poste de energía eléctrica y los hierros retorcidos de la camioneta que conducía, aparentemente, a exceso de velocidad, quedó el cuerpo de Hamyn Gurdián, de 25 años, hijo del comisionado mayor Hamyn Gurdián, jefe de la Dirección de Prevención de Delitos Juveniles de la Policía Nacional.
El accidente ocurrió casi frente a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, sitio donde quedó la camioneta Isuzu, blanca, placas M 012-683. Auxiliados de equipos especiales, 18 miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja Nicaragüense trabajaron casi hora y media para sacar el cuerpo del joven Gurdián.
Donald Palacios informó que Hamyn Gurdián hijo trabajaba como inspector aduanero. Visiblemente conmovido agregó: “Nadie merece morir de esa forma tan cruel”.
Eduardo Cano, testigo del trágico accidente, explicó que el infortunado iba aventajando de oeste a este sobre la vía que pasa por los semáforos de Montoya, cuando un carro se le cruzó de norte a sur, pero logró salir de ese primer percance.
Policía hermética
“Ese muchacho viajaba casi a 120 kilómetros por hora…por poquito y se pasa llevando al señor vende Eskimos. Después, sólo escuché el fuerte impacto contra el poste”, dijo Cano.
“Yo iba con mi carrito de Eskimos cerca de la acera, cuando sentí que un vehículo pasó por detrás y se estrelló contra el poste… Me tiré a un lado porque los cables de alta tensión estaban en el suelo, hubiésemos sido dos muertos”, confirmó entre sollozos Benjamín Guadamuz, de 43 años.
La Policía no quiso adelantar detalles sobre las posibles causas del accidente, pero los testigos del hecho se aventuraron a decir que hubo una mala maniobra y falta de pericia al hacerla, aunado al exceso de velocidad.
La víctima deja a una viuda, un padre adolorido y dos niñas en la orfandad.
No habían pasado ni dos horas del primer accidente, cuando perdió la vida la rivense Ángela Mariana de Solís, de 53 años, quien fue atropellada por un taxista que luego dejó abandonado su vehículo cerca de El Novillo, para ir a entregarse a la Policía, versión que las autoridades no confirmaron.