Sucesos

¡Vendetta a la vista!

* Colapsada relación entre jóvenes involucra a dos familias que se juran venganza * Se habla de amenazas, lesiones recíprocas, una niña de por medio y la madre-adolescente que perdió su mano

Ernesto García

La ilusión de Keylin María Bustos Sánchez, de 16 años, de que le salvarían su mano derecha, cercenada de un machetazo por el padrastro de su ex pareja, en un salvaje acto de venganza, se desvaneció en menos de lo que canta un gallo

La mano amputada cayó al suelo y se infectó automáticamente, lo que impidió a los cirujanos del Hospital “Lenín Fonseca” efectuar el reimplante, como sucedió con un obrero matagalpino, hace varios años.
Keylin María, quien aparentemente no se percató a qué “infierno” se metía cuando decidió establecer relación marital con Pablo Antonio Gámez, hoy paga las consecuencias de su inexperiencia.
Esto, porque supuestamente Gámez, además de maltratarla y ser indiferente con la criatura que procrearon, le quitaba el dinero que ella se ganaba vendiendo fruta en el Mercado “Roberto Huembes”.
Mientras, la familia de Gámez ha demostrado ser capaz de cualquier cosa, como lo hecho por Marvin Antonio Lorío y Edner Padilla, tío y padrastro respectivamente del ex cónyuge de la víctima, Pablo Antonio Gámez, quienes le cortaron su miembro superior derecho.
Hace algunos años, el joven Marvin Antonio Vásquez fue sometido a una cirugía por los médicos Harold Gaitán Rubio y Ernesto Ruiz, quienes lograron reimplantarle la mano izquierda que se cortó accidentalmente con una sierra circular, algo que, de forma desafortunada, no se pudo hacer con Keylin María.

¿Por qué no con Keylin?
Ante la pregunta de por qué a Vásquez los galenos le pudieron salvar su mano hace cinco años y no a Keylin María, pese a que la ciencia médica ha experimentado importantes avances, la repuesta está en el hecho de que la mano de Keylin María se infectó al caer en el piso donde dio “varios saltos”, según el testimonio de su mamá, Esperanza Sánchez, mientras que la de Marvin Antonio Vásquez quedó unida al brazo por un “pellejito”.
Por esa razón es que la única alternativa que le han ofrecido los especialistas a la joven es dotarle de una prótesis forrada con un material cuyo color semeja la textura de la piel.
Tanto Keylin María como su familia están convencidos de que la prótesis que los galenos le han ofrecido ponerle dentro de un año, sólo será algo que le ayudará a mejorar su presentación estética.

Triángulo de sangre
La tragedia en la que Keylin perdió su mano derecha inició hace siete meses, cuando decidió separarse definitivamente del papá de su hija, porque supuestamente éste no asumía sus responsabilidades de padre.
En esta disputa se vieron involucrados Keylin María y su ex compañero de vida, Pablo Antonio Gámez, las familias de ambos y hasta los parientes de Gerardo Rojas, pareja actual de Keylin.
Rojas, además de salir herido el domingo 23 de julio, cuando le cortaron la mano a Keylin María, anteriormente se lió a golpes con Gámez, cuando éste llegó a reclamarle a la jovencita.
Aunque la mamá de Pablo Antonio Gámez, María Esperanza Lorío, asegura que la disputa se debió a la tutela de la niña que procreó su hijo con Keylin María, todo parece indicar que el móvil fueron los celos de Gerardo.

Seguirá corriendo la sangre
El martes 24 de julio, al pie de la cama 403 de la Sala de Mujeres del Hospital “Roberto Calderón”, todos los familiares de Keylin María, la joven que perdió su brazo derecho de un machetazo que le propinó Edner Padilla, padrastro de Pablo Antonio Gámez, dejaron entrever que la sangre seguirá corriendo.
“Mi papá no se ha dado cuenta de lo que pasó con ella (Keylin María), pero cuando lo sepa seguramente se enfurecerá”, dijo una hermana de la joven que ahora tendrá que aprender a sobrevivir sin uno de sus miembros.
Familiares de Gerardo Rojas, quien también fue alcanzado por los machetazos lanzados contra su pareja, dijo que tampoco ellos dejarían pasar por alto las heridas que sufrió su hermano y la amputación de la mano derecha de su joven cuñada.
Pero no todo para allí, porque antes de que le cortaran la mano a Keylin María, cuando estaba en el tramo D 526 del Mercado “Roberto Huembes”, supuestamente su nueva pareja, Gerardo Rojas, también le habría agredido a su “compadre”, Pablo Antonio Gámez, quien, según su progenitora, “no mata ni moscas”.

Haragana e infiel
Ante los señalamiento de Keylin María, su ex suegra, María Esperanza Lorío, no dudó en “tronar” y arremetió en su contra, acusándola de haragana y de serle infiel a su hijo, Pablo Antonio.
“Mi hijo le lavaba, le planchaba y cocinaba la comida de ellos, porque a ella (Keylin María) no le gustaba hacer oficios”, aseguró Lorío, agregando que su ex nuera le “quemaba los talones a su hijo”.
Lo anterior es porque, según ella, Keylin María acostumbraba regresar a casa hasta las nueve de la noche, pese a que el tramo donde vende verduras estaba cerrado desde las cuatro o cinco de la tarde.
María Esperanza Lorío, quien ahora tiene que “sortear” las dificultades diarias de la vida con siete hijos, dice que su marido, Edner Padilla, le escribió un día después que le cortó el brazo a Keylin María, diciéndole que actuó en defensa propia, porque supuestamente la joven vivandera, junto a Gerardo, lo iba a agredir con un cuchillo.