Sucesos

Dos muertos en bar y otro en plena calle

* Los primeros perecieron en una balacera originada por un trago, y el tercero en una discusión por antiguas diferencias

Francisco Mendoza

MATAGALPA -La violencia es un mal que no se detiene ante nada en Matagalpa, donde las personas se quitan la vida a balazos o machetazos. Según un informe de la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía departamental, tres personas perdieron la vida a balazos y otra resultó herida en distintos municipios.
En el municipio de Waslala, dos personas perecieron a balazos y otra resultó herida cuando los tres hombres se enfrentaron en una cantina ubicada en el barrio “Carlos Javier Barahona”, del poblado en mención.
Enemigos en el mismo lugar
Las primeras investigaciones de la Policía de ese municipio señalan que en el bar de Benedicto Zeledón se encontraban ingiriendo licor los ciudadanos Oscar René Ruiz, de 40 años, y Carlos Paz Tinoco, de 46, cuando al bar se presentó Melvin López Zamora, acompañado de uno de sus hijos, con quien Carlos tenía antiguas diferencias.
Al parecer, Paz Tinoco buscó arreglar sus diferencias con Melvin sin llegar a la violencia, por lo que lo llama platicar para hacer las paces, lo que fue aceptado por este último, y para celebrarlo comenzaron a tomar, bajo el acuerdo de que “uno pagaba una tanda y después el otro”.
Todo hacía parecer que las diferencias habían llegado a su fin, pero de pronto uno pidió que le dieran otro trago, y como estaba demasiado tomados no se lo dieron, lo que sirvió de excusa para sacar el arma y disparar.
Al parecer, a Melvin le tenían un poco de miedo con la pistola, por lo que Juan Carlos le disparó por la espalda, pero no contaba con la agilidad del herido, que sacó su revólver y disparó en contra de su atacante. Se armó la balacera y perecieron René y Carlos, mientras Melvin se daba a la fuga, herido.
Se aseguró que Melvin tomó el taxi propiedad del ciudadano Ariel Castrillo Suárez, quien lo trasladó hasta el Hospital de Waslala, pero cuando ya iban llegando al centro asistencial, el herido le colocó una pistola y lo obligó a que lo llevara hasta el sector conocido como La Ceiba, donde se bajó y amenazó al conductor para que siguiera circulando hasta unos billares.
El taxista secuestrado asegura que a los pocos minutos regresó, y al pasar por el lugar donde había dejado al homicida, éste no se encontraba, debido a que se había marchado herido rumbo a la comunidad donde habita, ubicada en la comarca de Yahosca, del mismo municipio de Waslala.
Uno de los fallecidos, Carlos Paz Tinoco, había dado muerte al desmovilizado del Ministerio de Gobernación Francisco Jarquín, quien era conocido popularmente como “Chico Plomo”, y el autor de estas dos últimas muertes, que está siendo buscado por la Policía Nacional, había dado muerte al policía voluntario Nicolás Martínez Ochoa.
Primero en reclamar, primero en morir
El otro hecho se registró en el barrio Las Marías, de esta ciudad, donde fue ultimado de un disparo en la sien derecha el ciudadano José Andrés Vallecillo Chavarría, de 32 años, a quien le apodaban “El Rambo”
Se conoció que a la hora de los hechos, José Andrés se movilizaba a bordo de una camioneta roja, placas 269-369, y se aparcó en el lugar donde se encontraba el ciudadano Milton Weimar Suárez, con quien tenía viejas rencillas personales.
Las investigaciones realizadas por la Policía Nacional señalan que Milton comenzó a ofender con palabra soeces a José Andrés, quien se bajó de la camioneta con una pistola en la mano. Pero Weimar lo atacó con un revólver 3.57, con el que realizó un disparo que alcanzó a Vallecillo a la altura de la sien derecha, y la víctima cayó herida de muerte.
Vecinos del lugar trasladaron a José Andrés aún con vida al Hospital Regional “César Amador Molina”, pero ya los médicos no pudieron hacer nada para salvarle la vida, debido a que el disparo le había desbaratado la masa encefálica.
En el lugar de los hechos quedó esparcido parte del cerebro de José Andrés, así como la pistola de la víctima, la que al parecer no pudo disparar. La Policía aseguró que el autor de este hecho sangriento, con quien la víctima tenía rencillas personales, se dio a la fuga, pero se realizan las investigaciones necesarias para dar con su paradero.