Sucesos

Asesinan a vigilante

* Andaba desarmado y fue baleado por la espalda * Todo por un litigio en el que uno de los protagonistas es el patrón de la víctima

Leoncio Vanegas

JALAPA, NUEVA SEGOVIA -El cuidador de una finca que se encuentra en disputa fue ultimado con cinco impactos de bala en la espalda, en la comarca El Carbón, de este municipio.
El fallecido fue identificado como Santos Florián Cruz Castellanos, de 47 años, quien se desempeñaba como cuidador de la propiedad en litigio, la que ahora está en posesión del señor Pedro Morales Zamora, por un fallo judicial del juez de Distrito para lo Civil de Ocotal.
La muerte violenta que inyectó zozobra en la población jalapeña ocurrió al mediodía del último sábado, tres kilómetros al este de esta ciudad.
Se trata de un caso más en la ola de crímenes que sacude a esta zona. A mediados de julio los comerciantes de ganado Alexis Zeledón Rodríguez, de 32 años, y Alejandro González Rivera, de 37, fueron acribillados a balazos cuando ambos viajaban en una motocicleta.
Según un oficial que integra el equipo de investigación el caso es un asesinato con saña y alevosía.
Al momento del incidente, Cruz Castellanos, a quien apodaban “Cobra”, procedía en su biciclo de la finca que le cuidaba a su patrón, junto a otros hombres armados de escopetas, revólveres y armas blancas.
Había empeñado el arma
Según vecinos al lugar del escenario de la violenta muerte, los sujetos se matonearon para perpetrar la emboscada y dispararon después que la víctima pasó sobre el puente del río Lindo. “Escuchamos primero cinco disparos seguiditos; luego tres”, dijo un ciudadano que pidió no ser identificado, por temor a verse involucrado como testigo.
El hombre cayó de la bicicleta y corrió hacia una cerca de alambre de púas para huir, pero todo estaba consumado, pues los cinco impactos de bala en la espalda segaron su vida casi al instante, además tenía una herida en la frente, la que se hizo al chocar con una de las puntas del cercado.
Junto a él quedó su bicicleta, una mochila negra con sus pertenencias y un celular. Otra fuente policial dijo que, para su desgracia, el hombre había empeñado su revólver, el cual le hubiese servido para defenderse, aunque es posible que por la forma ventajosa con que ejecutaron el asesinato no hubiera tenido posibilidades de defenderse.
Aunque la Policía investiga el fondo del crimen, para determinar a sus autores materiales y el móvil del mismo, las acusaciones --al mejor estilo de vaqueros del oeste-- han comenzado a escucharse entre las radios locales.
En el año 2001, el señor Morales radicó un juicio por daños y perjuicios contra el señor Abrahán Reyes, supuestamente porque éste había introducido varias cabezas de ganado en su sembradío de maíz.
Después de agotado todo el proceso judicial, el juez suplente de Distrito para lo Civil, Ernesto Pereira Lanuza, depositó, el 18 de mayo de 2006, en el señor Morales una propiedad de 20 manzanas, llamada El Urraco, ante la presunta negativa de Reyes en reconocer las costas por los daños que habría ocasionado su ganado, que ascendía a 165 mil córdobas.
Acusa autoría intelectual
De este conflicto, Morales deduce que el crimen cometido contra su trabajador fue obra intelectual de Reyes. “Porque él gritaba públicamente que lo iba a matar (a Cruz Castellanos), a Luis Armando Peralta, a Mercedes Peralta y a mi persona. Prometía 10 mil córdobas por la cabeza de Florián (el asesinado)”.
Su abogado le recomendaba que abriera contra Reyes una acusación criminal por amenazas de muerte. “Pero yo nunca creí que se iba a llegar a esto. Seguramente pagó para que hicieran este operativo”, acusó.
Añadió que Reyes nunca quiso tener una mediación con su persona. “Me dijo que él sólo entendía con balas. Como se las da de gran poderoso, prepotente, que tiene plata y las leyes en la mente, no atendió el juicio”, indicó.
EL NUEVO DIARIO visitó el lugar en conflicto y era notorio el movimiento de hombres y mujeres que le trabajan al señor Morales; algunos portaban armas de fuego y blancas. La tensión y la desconfianza eran visibles en sus rostros.
En declaraciones anteriores, Reyes había acusado a Morales y al juez por haberle robado la propiedad “de manera injusta”, y que sin fundamento su demandante había puesto a hombres armados en su finca, lo que ponía en peligro el tránsito de personas en las comarcas El Carbón, La Sidra y Nuevo Amanecer. También negó deudas a favor de su vecino.
No logramos localizar al señor Reyes, esta vez para que respondiera a los señalamientos de su contendiente en el litigio, que por las actuales circunstancias pareciera que ha pasado a dirimirse bajo la “ley de la selva”.