Sucesos

Atrapan a “Carlos”, el hostigador más antiguo de la Cruz Roja


Ernesto García

Probablemente el sujeto que durante años se ha burlado de la Cruz Roja Nicaragüense, haciendo falsas peticiones de auxilio por la vía telefónica, ya inscribió su nombre en los libros de los guines récord.
Esto porque el hombre, de aspecto vagabundo, quien únicamente es conocido como “Carlos”, durante una década ha pedido el servicio de ambulancias para emergencias inexistentes.
“Tiene diez años de estar llamando a cualquier hora del día o de la noche, pidiendo servicio de ambulancia, porque hay una mujer que va dar a luz o un herido”, relató Jorge Barberena, radio operador de la Cruz Roja.
Pero “Carlos”, como se le conoce a este hombre, no sólo suele hacer perder tiempo y dinero a la benemérita institución, sino que suele robar en las instituciones públicas o privadas donde llega a que le presten el teléfono para llamar al 128, el número de emergencia de la Cruz Roja.
Carlos comenzó a realizar las primeras llamadas de emergencia falsas desde la zona de Linda Vista, pero después se trasladó a otros puntos de la capital, como el Mercado de Mayoreo.
Cruzrojistas señalaron que cuando “Carlos” se percató que el personal de emergencia de esa institución descubrió que sus llamadas telefónicas que aseguraban que había heridos eran falsas, comenzó a decir que su mamá o su esposa estaba con dolores de parto y que urgía fuera trasladada al hospital.
No lo entregaron a la Policía
Inexplicablemente, ayer jueves, cuando con la ayuda de varios ciudadanos del sector del Parque Las Madres, socorristas de esa institución lograron “cazarlo” y llevarlo hasta la sede central en el Reparto Belmonte, autoridades de la institución optaron por no entregarlo a la Policía.
Por el contrario, Mario Carvajal García, rescatista de la Cruz Roja, le regaló diez córdobas y justificó su no entrega a la Policía diciendo que lo único que les interesaba era presentarlo a los medios de comunicación, para que la ciudadanía lo conozca y no le preste más el teléfono y evitar que se siga burlando de esa institución.