Sucesos

Siete mujeres hechizadas

* Comunidad mayangna se declara en alerta verde por extraño fenómeno

Francisco Mendoza

AYAPAL, JINOTEGA
La comunidad mayangna se encuentra en “alerta verde” porque siete mujeres están a punto de perder la vida, pero los médicos dicen que están sanas, mientras que los curanderos más bien les han empeorado “la enfermedad”.
Azucena Dixon, presidenta de la Asociación de Mujeres Mayangnas Yakmasbu, señaló que como líder de la comunidad está preocupada por la vida de estas siete mujeres que se encuentran graves en la comunidad de Amak, donde necesitan personal especializado para salvarlas, porque algunas de ellas ya tienen tres años de estar “enfermas” y nada las ha podido curar.
La comunidad de Amak está ubicada sobre las riberas del río Bocay, a unas cuatro horas del poblado de Ayapal, navegando en bote de motor río abajo y en época de invierno, lo que imposibilita que estas personas de escasos recursos económicos puedan salir a la ciudad a buscar atención médica especializada.
¿Expulsan clavos del cuerpo?
“Aunque usted no lo crea, estas personas expulsan del cuerpo clavos de cinco pulgadas, sapos, pedazos de maderas y cucharas, entre otras cosas, cuando les dan los ataques”, aseguró la dirigente indígena, que pide ayuda al Gobierno y a los organismos internacionales para ver la posibilidad de salvar la vida de estas mujeres.
Señaló que la situación mantiene en zozobra a los habitantes de la comunidad de Amak, porque no saben de dónde proviene la aparente enfermedad. Los esposos de las siete mujeres ahorran dinero para buscar atención médica, pero esto tiene efectos colaterales porque se quedan sin comer ellos y sus hijos.
Dixon señaló que algunos esposos han logrado llevar a sus esposas a donde un curandero del municipio de Terragona, en Matagalpa, pero empeoraron en los últimos días, por lo que necesitan a un verdadero curandero.
Culebra que se vuelve bejuco
La dirigente mayangna señala que esto puede ser un hechizo que está afectado a estas mujeres, principalmente a las jóvenes, porque todo empezó cuando una de las afectadas estaba limpiando un arrozal, de pronto salió una culebra que la mordió, sus compañeros de trabajo mataron al animal rastrero, pero ante el asombro de todos, el reptil muerto se convirtió en un bejuco, por lo que consideran que se trata de una brujería.
Aunque la afectada por la picadura de la culebra no murió, por la parte afectada expele un líquido espumoso cuando le dan los ataques.
Desde esa fecha, otras mujeres enfermaron, y las que aún están sanas tienen temor, porque presuntamente las enfermas mencionaron el nombre de la próxima “embrujada”.
Doña Azucena Dixon finalizó pidiendo ayuda a cualquier organismo. Hasta el momento sólo el Centro Humboldt los apoya, por lo que la comunidad se puso en oración por nueve días.