Sucesos

Cruenta macheteadera en el “Día de la Alegría”

* Una de las víctimas huyó al creer que había matado a su contendiente, durante fiesta por huida de Somoza

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Una de las fiestas populares que se realizan en varias localidades del país para conmemorar la huida del dictador Anastasio Somoza Debayle, el 17 de julio de 1979, terminó teñida de sangre en la comunidad “Buena Esperanza 1”, en el municipio de Rosita, cuando dos hombres se enfrentaron con sus filosos machetes, hasta caer por las graves heridas que se causaron en sus cuerpos.
Cruz Padilla González, de 36 años, es uno de los individuos que resultó con una profunda y grave herida de machete en su costado derecho, provocada supuestamente por un hombre que es conocido sólo con el nombre de Agustín Pérez, de unos 30 años.
Este último también resultó herido en el antebrazo derecho y en la parte izquierda del cuello, por los filazos asestados por su contrincante.
Sólo Cruz Padilla fue trasladado por sus amigos al centro de salud con camas en Rosita, donde está siendo atendido.
En el caso de Agustín Pérez, se supo que en el lugar fue auxiliado, y que una vez que le colocaron vendas en las heridas, huyó al presumir que había matado a su oponente.
Espectáculo en barrera
Los dos individuos son vecinos en la comunidad mencionada y se encontraban disfrutando de bebidas alcohólicas en una barrera que habían inaugurado, en ocasión del Día de la Alegría, cuando al calor de los tragos se originó una discusión entre Cruz Padilla y el progenitor de Agustín, de nombre Napoleón Pérez.
Un testigo asegura que cuando Cruz Padilla se prestaba a montar su mula, fue atacado a traición por Agustín Pérez, en respuesta por haber discutido y ofendido a su padre.
Ambos comunitarios se enfrentaron con sus machetes en la barrera, y la atracción de la actividad no fue la montadera de toros, sino el intercambio de machetazos que salpicó de sangre el lugar, con las heridas que se realizaron los contendientes.
Cruz Padilla tuvo que ser sacado en una hamaca confeccionada con sacos y palos, de la comunidad a la carretera, en un cansado recorrido de seis horas, y luego al centro asistencial, donde está hospitalizado.